La última semana del Cultura Inquieta

El Festival Cultura Inquieta ha cruzado el ecuador con tres nuevas jornadas de éxito y se prepara para su último maratón musical. Por el escenario del Polideportivo de San Isidro de Getafe pasarán Ilegales con su rock descarado y provocador (6 de julio); Marlango con todo el glamour que desprende Leonor Watling (7 de julio), y Mártires del compás con su inimitable Flamenco Billy que convertirá el cierre de la octava edición en una fiesta memorable (8 de julio).

La segunda semana del festival ha sido, sin duda, la más heterogénea del amplio programa. Xoel López, precedido por un emotivo show acústico de Depedro, y acompañado por una gran banda, conquistó al público con lo mejor de sus veinte años en el escenario. Un concierto redondo que conmovió a sus incondicionales y sorprendió a los neófitos. Los viejos rockeros no defraudaron. Rosendo brilló con luz propia e hizo vibrar a todo el polideportivo de San Isidro; Burning puso a todos los asistentes a mover las caderas, y Los Zigarros y Desvariados demostraron que el rock and roll tiene un digno relevo generacional. El Festival Carpe Diem se convirtió en una multitudinaria quedada juvenil para escuchar durante más de ocho horas lo más sobresaliente del rap y el hip hop y a los artistas más punteros de la música urbana.

Y como el festival es muy inquieto, del polideportivo se desplazó a la explanada del Cerro de los Ángeles donde se realizó, como parte de su programación, la fotografía más grande del mundo (81,78 metros de largo y 34,48 de ancho) efectuada con la técnica de Light Painting, obra de Riders of Light. Entre otras muchas actividades que se desarrollaron durante la semana.

AGENDA

06 julio. ILEGALES + Romeo
07 julio. MARLANGO + El Twanguero + Miss Undergroove +Tu Otra Bonita
08 julio. MÁRTIRES DEL COMPÁS + 33 Malandra

42 Buttons: «Jugamos con una esencia musical antigua, pero pasada por el filtro moderno»

Era el mes de enero cuando se juntaban David Romero (bajo), Pável Mora (teclado y voz), Javi Torres (guitarra y voz), José Medina (batería) y Fran Vela (trombón). Así nacía 42 Buttons, aunque el germen de lo que hoy es la banda ya estaba implantado. Poco a poco, han iniciado una carrera meteórica: se alzaron ganadores del concurso de bandas de Fender y actuaron en el Festival Cultura Inquieta. Con nuevos proyectos en mente, la banda getafense promete dar mucho juego.

13717238_540036712863835_7544278270738498004_o

’42 Buttons’ en Cultura Inquieta – Foto: Carlos Díaz Casado

Pregunta. ¿Cómo nace 42 Buttons?

Respuesta. Anteriormente, teníamos otra banda que se llamaba H, pero acabó disolviéndose. Sin embargo, nos quedamos tres de este grupo anterior y ahí empezó a formarse lo que es hoy 42 Buttons. Decidimos no venirnos abajo e irnos a tomar cerveza, que es lo que mejor se nos da y la mejor manera que tenemos de pensar [risas]. Hablamos de lo que queríamos hacer y de hacia dónde direccionar la banda en esos momentos. Entre otras cosas, decidimos dar un pequeño giro en el estilo.

P. ¿Y por qué ese nombre? Porque es un tanto curioso.

R. Hemos conseguido que llame la atención. Se le ocurrió un día a Pável y al final se quedó. Nos gusta dejar la explicación de porqué nos llamamos así, un poco en el aire [risas]. La verdad es que no nos gustan los nombres que son algo. Además, desde el minuto 0, en internet somos los primeros en salir cuando buscas 42 Buttons. Lo cierto es que lo único que ha requerido que nos sentemos y hablemos es el hecho de hacia dónde queríamos dirigir la banda, en cuanto al estilo. Todo lo demás ha venido rodado.

P. ¿Y qué estilo es el que os define más?

R. No lo sabemos muy bien. Nos han definido de muchas maneras y nos han comparado con cosas que jamás nos hubiéramos imaginado. Lo que intentamos buscar es la base de la música negra funk-soul más clásica, pasada por un filtro un poco más actual, introduciendo entre otras cosas, voces procesadas y bases más electrónicas. Jugamos con la esencia antigua, pero pasada por el filtro moderno. De hecho, esa esencia se nota también en la propia construcción de los temas. No seguimos una estructura tan marcada y abrimos paso a la creatividad y la improvisación. Además, dejamos que prime la instrumentación. Aunque poco a poco, estamos dejando paso a las voces y están surgiendo algunas letras. Por ejemplo, Matías Muñoz, una poeta de Getafe, compuso un poema «Bodrum Beach», específicamente para uno de nuestros temas. Lo que tenemos claro es que, dentro de las pocas letras que tenemos, éstas tengan un mensaje que traspase y llegue a la gente.

P. En muy poco tiempo, montáis la banda, os presentáis al concurso de bandas de Fender, ganáis y actuáis en el Festival Cultura Inquieta. ¿Qué supuso para vosotros todo eso?

R. Inicialmente, sentimos incredulidad, sorpresa y mucha emoción. Nos encontrábamos en esos momentos validando nuestra propuesta musical y dijimos: «Vamos a ver cómo se traga esto el público»: temas de siete minutos, cambios de compás o cambios de ritmo. No sabíamos cómo iba a responder la gente, pensábamos que nos dirían: «Bueno, sois un poco rayados, ¿no?» [risas]. Sin embargo, ocurrió todo lo contrario. En realidad, fue una meta, una manera de ponernos en marcha. Aunque dudamos. Tres días antes del concierto, estuvimos pensando si concursar o no, porque no veíamos el proyecto lo suficientemente maduro. Y luego, mira. Durante las dos semanas antes de la final, estuvimos dando un giro al repertorio y a la estética. Y fue ahí cuando hicimos un bolo realmente potente y la gente reaccionó de manera muy positiva. Luego, actuar en Cultura Inquieta fue increíble, también nos colocaron un día mejor que el que estaba previsto. Además, en todo momento nos trataron como una banda más, a pesar de haber sido ganadores de un concurso y no estar incluidos en el cartel. Todo ello nos dio confianza en el proyecto y nos demostró que a la gente también le gustan las cosas diferentes.

P. ¿Cómo fue compartir escenario junto «Aurora & The Betrayers» y la «Fundación Tony Manero»?

R. Compartir escenario con dos bandas grandes es increíble, no dejas de tocar con personas que tienen ya un enorme recorrido en este mundo. Además, estuvimos hablando con todos ellos detrás del escenario y son gente muy maja. No sabemos si fue bien o mal, pero acabamos a las tantas de la madrugada con la «Fundación Tony Manero» [risas]. La verdad es que compartimos muy buen momento con ambos grupos en el backstage. Fue un lujo actuar con bandas grandes, sin quedar por debajo de ellos en ningún momento. Y aprendimos mucho de ellos.

P. Vais a publicar en breves el DVD con la actuación en Cultura Inquieta. ¿Cómo va el trabajo de post-producción?

R. Va fenomenal. Y suena muy, muy interesante. Posiblemente para finales de mes o principios del próximo, ya estará a punto.

P. ¿Y cuál es el siguiente paso de 42 Buttons?

R. Vamos dando pequeños pasos continuamente. Estamos cerrando varias cosas interesantes en Getafe, en Madrid y fuera también. Además, también estamos hablando para llevar a cabo una propuesta cultural con otros artistas. Pero todo ello está todavía en proceso. Aunque lo inminente, es la publicación del DVD.


LOS TEMAZOS DE «42 BUTTONS»

Ten, de Pearl Jam

Wish you were here, de Pink Floyd

Cualquier tema de Jimi Hendrix

Welcome to the jungle, de Guns N’ Roses

A galopar (Alberti), de Paco Ibáñez

 

La noche más heavy del Festival Cultura Inquieta

El festival de los festivales daba el pistoletazo de salida el jueves 30 de junio. Desde ese día y durante las siguientes tres semanas, numerosos artistas de distintos géneros, pasarán por el escenario del Festival Cultura Inquieta 2016.

img_20160701_211041.jpg

El pasado viernes 1 de julio, fue el turno del heavy español, que vino de la mano de tres de las bandas más emblemáticas del panorama nacional: Saratoga, Ñu y Barón Rojo.

Apenas eran las 9 de la noche cuando Saratoga saltaba a escena, incitando a los espectadores con su nuevo disco, a Morir en el bien, vivir en el mal. Decidieron empezar por «arrasar la ciudad» con A morir, para pasar luego a relatar «una historia que pasó», cuando «en un día gris, él caminaba sin razón». Fue así como Tete Novoa alzó la voz y cantó No sufriré jamás por ti. La Etérea pasión por el Heavy Metal es capaz de poner fin a este sufrimiento. Entonces llegó el momento de «contar hasta diez» y de que se eleven los Vientos de guerra. Una guerra que no le impedirá prometer que Volverá para bailar El último vals. Y sin importar «si existe un final», se produjo el momento de la Resurrección. Sin embargo, el final se acercaba, el concierto pasó Como el viento y Saratoga cerró el espectáculo, cantándole a aquel Perro traidor, ese «que no vale nada» y «que siembra veneno al hablar».

img_20160701_225436.jpg

No habían dado las 11 de la noche. Era el turno de Ñu. Comenzaban con un cántico a los Animales sueltos, porque luego Tocaba correr. Y cuando el Fuego comenzó, llegó Ella para calmar «su sed dentro de ti». Más fortalecido y mucho Más duro que nunca, apareció El flautista, quien aseguró totalmente convencido: «Sé quién tiene la llave de una ciudad. Sé quién tiene la espada que vencerá». Una historia que, tras sacarla a relucir, se merecía Una copa por un viejo amigo.

Ya pasada la medianoche, Barón Rojo se preparó para cerrar la noche. «No hay tiempo que perder, en marcha me tengo que poner». Entraron pisando El pedal y «como un auténtico animal», cantaron Al final, perderán. Era el momento de todo tipo de Incomunicación externa. La noche era una de esas tantas Noches de Rock & Roll, en las que había que acabar hasta con las Botas sucias. Todo lo demás sobraba. Hubo momento también para que, como un Fugitivo, apareciera el Hijo de Caín y se proclamara Hermano del Rock & Roll. Es más, su rebeldía contra El presidente, «responsable de todos los males de mi ciudad», le llevó a asegurar: «Resistiré hasta el fin». Y así es como poco a poco, «la magia se desvaneció» con Siempre estás allí, pero la estela de estas tres bandas permaneció incluso después del concierto.


Javier Pumares en Cultura Inquieta

El Festival Cultura Inquieta empezó en Getafe el 9 de julio, y desde ese día han pasado por el escenario grupos como Obsibisa, Ara Malikian o La Pegatina. Y próximamente, pasarán Durango14, Mártires del compás o Nacho Vegas entre otros. Tres semanas intensas de música en las que artistas reconocidos y futuras promesas de este ámbito mostrarán todo su talento al público. Una de estas bandas es Javier Pumares. Nombre propio tras el que se esconden ocho músicos.

PROMO4Pregunta. ¿Qué ha supuesto para vosotros ganar el concurso de Fender Club?

Respuesta. Ha sido emocionante y reconfortante. Es el primer concurso al que nos presentamos y ganarlo ha supuesto una recompensa a todo el trabajo que hay detrás de nuestro proyecto.

P. ¿Qué os motivó para presentaros?

R. Pues fue por casualidad, no me gusta mentir. No entraba en nuestros planes presentarnos a ningún concurso con nuestro primer disco de estudio recién grabado, pero nos pareció una oportunidad muy buena el “huequito” que ofrecían dentro de un festival como es Cultura Inquieta, con todo lo que esto supone. Acabábamos de hacer un concierto en el Fender Club justo antes de que presentaran las bases, lo planteé y nos presentamos. Fue casi pura inercia.

P. ¿Qué supone actuar en el Festival Cultura Inquieta, y en concreto junto a Siniestro Total y Delghetto?

R. Pues supone un pasito más. ¿Hacia dónde? Ni idea. Cultura Inquieta es un festival cuidadoso con la calidad de los grupos que participan y que hayan considerado que merecemos un espacio dentro de él no puede suponer más que un orgullo. Siniestro Total y Delghetto son dos “grupazos”, sólo espero que no les importe demasiado compartir escenario con un servidor.

P. ¿Cómo empezó Javier Pumares?, ¿cómo se unieron el resto de componentes de la banda?

R. Empecé sólo escribiendo, para mí escribir es una pasión desde muy pequeño, y más adelante comencé a musicalizar mis poemas con una guitarra muy mala que compré con mi primer sueldo. A partir de ese momento, y aprovechando que tengo varios amigos músicos, me propusieron probar cómo podían sonar mis canciones con banda y ahí empezó todo.  Yo era amigo de Juan Antonio de la Calle (bajista del grupo) y me presentó a Alberto Mayoral (guitarra solista) y Saúl Mansilla (pianista); esa fue la formación básica. Más adelante se fueron uniendo Victor Mansilla (saxo), David Matas (batería), Charly Rubio (Clarinete) y así hasta llegar a Nuria Aparicio (corista) que es la que nos llena el alma de gozo a todos.

PROMO1P. ¿Qué os define como artistas y como grupo musical?

R. No me atrevo a contestar. Me gustaría mucho que eso sea la gente la que me lo diga a mí y no al revés, quedaría demasiado pretencioso quizá. Lo único que intentamos conseguir es sentirnos orgullosos de lo que hacemos.

P. ¿Qué estilo os define mejor?

R. Aunque es cierto que estamos próximos a la canción de autor, en «nuestra defensa» he de decir que tenemos la gran ventaja de hacer literalmente lo que nos apetece hacer, eso nos da una gran libertad y nos permite “ponerle los cuernos” a cualquier estilo musical que se plantee proponernos matrimonio. Por contra, nos hemos obligado a que eso que decidamos hacer, suene a lo que suene, lo tenemos que hacer bien.

P. Poemas cantados. ¿Es difícil ser cantautor con los tiempos que corren?

R. Radicalmente no. No es para nada difícil ser cantautor con los tiempos que corren, al igual que no es difícil dedicarte a cualquier otro oficio al que decidas dedicarte, lo que es realmente difícil es ser bueno en aquello que hayas decidido hacer. No todo vale o, por lo menos, no todo debería valer.

Microcuentos

Microcuentos a partir de tres palabras por Andrea Landa Ferrer

Pocas Luces

Un viaje corto, una vuelta manzana.

Marta Villar

Relatos autoficcionados

El mundo de Gatsby

"Maldigo a todos esos locos que quieren gobernar la vida sin las palabras del poeta y sin las manos del artista."

Elocuencia Etérea

Blog de una periodista.

Escritura y música

En este espacio se encuentra una infinita interacción entre versos y canciones

Letras & Poesía

Literatura Independiente

Alex Martínez Web

Toda la información sobre la trayectoria profesional del actor

venerandum

"Abstraerse del momento por el simple hecho de recordarlo."

Mi vida en Tokio Blues

Una carta un 30 de septiembre, un mes de enero sangrando y un anillo para decir 'te quiero'