El estanque dorado

Estanque

La vida pasa y los años pesan. Es inevitable llegar a ese punto de la vida en el que, cansado de todo, ves la muerte en cada esquina. O no. Quizás sea el modo en el que vivimos lo que nos hace ver el vaso medio vacío o medio lleno. Norman y Etel representan esas dos maneras de ver la vida. Él, pesimista a rabiar, sueña con su muerte. Ella, activa y positiva, es capaz de ver lo mejor de cada uno. Una obra maestra, no solo por la interpretación, también por el argumento. Un argumento tan real como cotidiano.

«En el estanque dorado. La edad. El miedo. El amor. La soledad. La risa. La lucha por la vida dentro de una familia. Una isla de esperanza frente al peligro de extinción: de la naturaleza, de la familia, de la pareja, de la vida. Una valiosa reflexión sobre lo difícil que es conseguir relaciones positivas. A cualquier edad. En cualquier momento. El goce es posible a pesar del implacable acoso del tiempo». Sin duda, la de Magüi Mira es la definición que mejor retrata la maestría de esta obra de teatro.

La actriz valenciana ha sido la encargada de dirigir la adaptación española de En el estanque dorado. El destino, Jesús Cimarro y la suerte, Lola Herrero hicieron que Magüi Mira se topara con el texto de esta obra. Los resultados han sido increíbles: casi dos años de gira por España y nadie sabe cuándo terminará. La directora explica que es el público el que decide, pero eso es relativo. No hay público sin un equipo con talento. Un grupo que después de tanto tiempo, sigue causando las mismas sensaciones que el primer día. Sensaciones que se convierten en lágrimas, aplausos, pero sobre todo en risas. Esta es la verdadera esencia de En el estanque dorado. «Es una historia preciosa, que habla de la vida y de la muerte, de lo que creemos que es el final de una persona. Aunque en realidad no es así», cuenta Magüi. «Es un relato que trata aspectos de los que nadie se atreve a hablar. Los medios de comunicación nos dicen cómo vivir de manera más saludable, pero no nos enseñan a afrontar estas dos realidades», añade.

magui

Acompañados por Luz Valdenebro, Camilo Rodríguez y Adrián Lamana, Lola Herrera y Héctor Alterio son los protagonistas de esta historia de amor. Porque al final, el amor es el sentimiento que predomina. «Lola y Héctor han sido capaces de crear una pareja imbatible. Nada más subir al escenario, dejan de ser ellos, para convertirse en Norman y Etel, un matrimonio que lleva 48 años casado», narra Magüi Mira. Pero la suma de fuerzas es lo que hace que el teatro sea tan especial. «Todo es importante, desde el texto original hasta la adaptación del mismo, de la que se ha encargado Emilio Hernández. En esta obra, también es imprescindible la música de David San José y la iluminación de José Manuel Guerra. Los actores, que son todos magníficos, no solo Lola y Héctor: Luz, Camilo y Adrián han realizado un trabajo espléndido», relata la directora. «Y por supuesto el público, sin el que no somos nada. A los espectadores les contamos la historia, intentamos que se emocionen, que se conmuevan. Ese es nuestro trabajo», añade.

¿Qué más queda por decir? Tal vez sea momento de despedirse. «Adiós, estanque dorado. Hasta el año que viene».

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