El Alijo, la revista infantil y juvenil

 23 de abril, día de las letras, día del libro. Una fecha destacada en el calendario de los escritores y, por supuesto, de los lectores. ¿Qué mejor manera de celebrar este acontecimiento que presentar una revista dedicada a la literatura? Pero a la literatura LIJ. O lo que es lo mismo, la literatura infantil y juvenil.

«Una idea loca» de Anabel Botella, les llevó a ella y a su compañera Elena Martínez a crear una publicación dedicada a niños, jóvenes, padres, madres, profesores, bibliotecarios y libreros. Una revista necesaria que nace con la intención de fomentar el amor a la lectura entre los más «pequeños» de la casa. «Hay muchas publicaciones juveniles, pero infantiles no tantas. Así y todo, creemos que ninguna intenta llegar a los centros educativos.  La base de los futuros lectores hay que cuidarla y actualmente en España, a pesar del esfuerzo de muchos maestros, este aspecto está bastante descuidado», explica Elena, una de las fundadoras de El Alijo.

Expansión

Al contrario de lo que se puede pensar, Elena Martínez asegura que el proceso de crecimiento desde que surgió la idea hasta que la revista se maquetó y se publicó, no fue demasiado complicado. «Anabel y yo sabíamos lo que queríamos y sabíamos con quiénes podríamos trabajar a gusto y con profesionalidad, así que sin dudarlo les contamos la idea y enseguida se apuntaron. Ha sido un trabajo enorme, pero estamos orgullosas de contar con grandes profesionales que lo han dado todo», cuenta. De esta manera, entre los colaboradores de «El Alijo», destacan Fernando Alcalá, Javier Fernández, Lola Núñez, Olga Salar, Maria Jesús Juan, Inés Díaz Arriero o las propias creadoras, Anabel Botella y Elena Martínez.

La murciana Mª Jesús Juan es una de las escritoras que se ha unido a esta iniciativa. «El proyecto llega a mis oídos hace un par de meses. Dos de las responsables me hablaron de la revista vía e-mail y me pareció tan bonita la idea, que no supe decir que no. ¡Para mí es un honor formar parte de esta revista! ¡Estoy aprendiendo un montón de mis compañeros!», narra.

 La revista LIJ

La característica que une a los colaboradores de esta revista, son los años de experiencia en el mundo de la literatura infantil y juvenil. Las creadoras han contado su trayectoria. Por un lado, Anabel ha publicado ya seis libros de esta temática, compaginando la escritura con su trabajo como actriz infantil. Por su parte, Elena cuenta lo siguiente sobre su trabajo: «Llevo escribiendo muchos años, aunque he publicado poco. Lo que sí he hecho ha sido reseñar para la web Anika Entre Libros y para mi propio blog Mi rincón en las nubes. También organizo eventos de fomento de la lectura con la asociación cultural Tiramisú Entre Libros, que van desde meriendas con autores a festivales de literatura como el FestiLIJ3C o jornadas de LIJ».

Por su parte, Mª Jesús Juan cuenta sus inicios en este ámbito: «Este tipo de literatura siempre ha ido conmigo. ¡La verdad es que me encanta! Es mi base como lectora y escritora, y me siento muy orgullosa por eso. Me formé en este campo gracias al Máster que organiza la Universidad de Castilla la Mancha. La verdad es que mi vida gira en torno a la LIJ pues también la fomento en el IES en el que doy clase».

Crónicas, artículos, un total de 30 reseñas, entrevistas, concursos y un especial sobre la ciudad de Londres, en su vertiente más literaria. Todo ello es lo que podemos ver en el primer número de esta revista. Eso sí, habrá que esperar un tiempo antes de ver «El Alijo» en versión impresa. «De momento, la distribución va a ser online, al menos este primer año. Esperamos poder llegar a sacarla en papel algún día, pero ahora mismo no es posible. Se puede descargar o leer desde la web oficial y desde la plataforma LEKTU».

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El misterio de RAYP

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Marzo de 2014, Tres Cantos (Madrid). El Festival de Literatura Infantil y Juvenil fue la chispa que Mª Jesús Juan y Marta Eme necesitaban. La primera semilla de lo que hoy es RAYP, se acababa de implantar en las mentes de las dos escritoras. Semilla que hasta el momento está bastante enterrada, pues todo lo que envuelve a esta novela es un enorme misterio. Hasta el mismo título, del que solo se conocen las siglas.

Asentando las bases

Dos murcianas natas que llevan las letras hasta lo más personal de sus vidas. De hecho, Mª Jesús es profesora de castellano y Marta periodista. Las dos se embarcaron hace un tiempo en un viaje que empezará a ver tierra en noviembre. Jamás habían escrito juntas, ni siquiera se lo habían planteado. «Marta estaba metida en su blog y yo en un proyecto de novela romántica que por ahora tengo aparcado. ¡Saltó la idea y nos olvidamos de todo lo demás!», cuenta Mª Jesús. «Si no recuerdo mal no tardamos más de dos semanas en ponernos a trabajar con RAYP. La historia pronto nos atrapó y nos volcamos en ella», añade la periodista.

Las pistas

El misterio alrededor del título de la novela acrecienta la tensión y el ansia de tenerla en las manos. Mientras tanto, los lectores necesitan señales que dejen entrever el argumento de RAYP. Lo cotidiano se entremezcla con la comedia, recogiendo así situaciones en las que todos en algún momento nos hemos metido. Otras sí que son más inusuales, pero no imposibles. Como dice Marta Eme, «ya conocemos el dicho: la realidad supera a la ficción». Murcia será el paisaje elegido por las autoras, que aprovechan para hacer un guiño a su tierra, y los personajes son «chavales corrientes» fáciles de identificar en nuestro entorno. Aunque claro, siempre habrá alguien que ponga al grupo en apuros.

A cuatro manos

Lo más atípico es el modo de producción del relato. Dos personas y cuatro manos, trabajando desde lugares diferentes de Murcia. Un final puesto en común y un desarrollo completamente libre. Como el juego de la «patata caliente», pero dejando volar la imaginación y transformándola en palabras. ¿Es tan difícil como parece escribir una novela de esta manera? «Puede que suene complicado, pero lo cierto es que ha sido todo muy sencillo. Ha sido una experiencia increíble porque además de relatar la historia eres lector y esa mezcla de sensaciones, creo que ha aportado mucha chispa al proyecto», narra Marta. «¡En dos semanas nos habíamos puesto en las 150 páginas!, ¡fue alucinante!», asegura la profesora y escritora. Eso sí, los esquemas argumetales no deben existir. «¿Sorpresas entre nosotras? Unas cuantas, pensar por ejemplo en algo que me gustaría escribir y ver el correo de vuelta con la escena que me imaginaba al completo», relata Mª Jesús. «Las sorpresas han estado a la orden del día, había ocasiones en las que no podía para de reír con las ocurrencias de Mariaje y otras en las que me quedaba atónita de la complicidad que tenemos», añade Marta.

Faltan 8 meses hasta noviembre, momento en el que RAYP verá la luz de la mano de la editorial Nowevolution. Y las autoras ya están para que les «dé un parpalete». Paciencia, amigas. Paciencia, lectores.

Los libros salen a la calle

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“Ver a alguien leyendo un libro que te gusta, es ver a un libro recomendándote a una persona”. Sentarse en el banco de un parque o en la arena de la playa y encontrar una novela olvidada por alguien. O quizás no. Tal vez haya sido colocada estratégicamente para que la descubras. Bookcrossing y Adopta un libro han llegado para revolucionar el panorama literario y cultural.

Bookcrossing

Bookcrossing nació en el año 2001, gracias a la aportación del norteamericano Ron Hornbaker. A día de hoy, este movimiento ha marcado un antes y un después en el concepto tradicional de literatura: cualquier persona puede registrar y liberar sus libros en cualquier lugar, de manera gratuita y voluntaria. “Nuestra meta es convertir el mundo entero en una gran biblioteca. ¿Cómo lo hacemos? Dejando multitud de obras en distintos puntos públicos: trenes, parques, centros comerciales o cafeterías”. Tal es la expansión de este fenómeno, que en noviembre de 2013, más de 10 millones de libros estaban ya recorriendo el planeta.

Los principios básicos

Bookcrossing funciona bajo unas reglas, conocidas como “las tres erres”: read, register y release. La primera de las fases, consiste en “leer un buen libro”, como dice Inmaculada García, archivera de la Biblioteca para Jóvenes CUBIT. Posteriormente, llega el registro. En este punto del proceso, se le asignará a la obra un número identificativo, que equivale al DNI de las personas. Gracias al BookCrossing IDentification, los lectores pueden decir dónde están, en qué lugar han encontrado las obras y explicar qué planes tienen para ellas. Finalmente, los libros terminan liberándose.  “Puedes dárselo a un amigo, dejarlo en un banco del parque, olvidarlo en una cafetería. En cualquier caso, se notifica vía email cuando alguien hace una entrada en el diario de ese libro. ¡Y si escribes notas de liberación, otros pueden ir de caza e intentar encontrar el escrito”, explica Inmaculada García. El único inconveniente, es que una vez prestadas y “olvidadas” las obras, los usuarios no podrán recuperarlas.

Adopta un libro

Esta iniciativa, surgida en Venezuela, ha conseguido expandirse hacia multitud de lugares de Latinoamérica y del mundo. Con los objetivos de promover la educación, la cultura y la lectura, “Adopta un libro nació como una idea viral para posicionar a la agencia Interactiva Agency y las Revista NOS.3, pero se convirtió en un emprendimiento de impacto social”, explica uno de sus creadores, Diego Prada.

Lectura y cultura, van de la mano

“Los lectores se ven gratamente sorprendidos de poder hojear y llevarse el título que más les guste en ese momento, de manera libre y gratuita. Es una estupenda filosofía para compartir lecturas personales que, poco o nada hacen ya en las estanterías de nuestras casas”, cuentan desde Bookcrossing. Escritores y editoriales no tienen por qué preocuparse. Tal como explica Inmaculada García, “compartir lecturas ha sido una muy buena referencia para descubrir libros y autores que, de otra manera, nunca tendrías posibilidad de leer. E indudablemente, la mejor forma de adquirir una buena lectura para regalar o para uno mismo pasa por la recomendación de algún otro lector”.

 


http://www.bookcrossing.com/

@AdoptaUnLibro

¿Qué es la literatura indie?

Portada La promesa

Literatura indie, música indie, cine indie. Sin duda alguna, este término inglés se ha convertido en el adjetivo perfecto para muchas palabras. Pero, ¿quién sabe lo que significa realmente? Según las definiciones, este concepto hace referencia a cualquier manifestación realizada de manera independiente, al margen de los convencionalismos y las modas establecidas. En el ámbito de la literatura, el género indie es el que se desarrolla sin la ayuda de la industria editorial. Tal como explica la escritora Carol Munt, “Los escritores independientes se caracterizan por no tener a sus espaldas una editorial que les abale, ya que son en sí mismos su propia editorial”.

El origen de la literatura indie

“El boom de los autores indies llegó de la mano de Amazon, primero en EEUU y posteriormente se extendió a otros países”, explica Carol. “Aquí en España, comenzó en 2012. Fue entonces cuando muchos decidimos publicar nuestras obras en formato Kindl. Guiados por la experiencia, aprendimos y nos ayudamos los unos a los otros con consejos e incluso haciendo publicidad de lo escrito por otros compañeros”, continúa. Amazon es, sin duda, la plataforma líder en el ámbito de la auto-publicación. De hecho, junto al periódico El Mundo, ha puesto en marcha el I Concurso de Escritores Indies. De cualquier manera, como afirma Carol Munt, existen otros lugares como Bubok o Lulu, en los que los escritores pueden editar sus obras sin pasar por los filtros de las editoriales.

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La figura del escritor independiente

“El escritor indie es como un hombre orquesta, que controla hasta el último detalle de su obra”. Así define Carol Munt a estos artistas. “Los autores independientes somos todos los que, cansados de ver rechazados nuestros manuscritos por editoriales y por agentes literarios, nos lanzamos a la aventura de auto-publicar nuestros textos”. ¿Hasta dónde llegan las funciones del literato independiente? “El escritor indie, no solo edita su obra, con todo lo que ello conlleva (maquetación en digital y papel): también diseña su propia portada y se auto-publicita, utilizando las redes sociales (Facebook, Twitter, blog, Google +)”, explica la novelista. Es un hecho: en los últimos años, ha habido un auge de escritores que se han lanzado al mundo de la literatura independiente. ¿Puede ser esto una amenaza para las editoriales? Para Carol Munt, “el peligro al que se enfrentan es al gran avance del libro digital; al que no se han amoldado a tiempo, al menos en España. Mientras que los autores que se auto-publican venden sus libros a un precio moderado, las editoriales tienden a mantener unos precios altos, con el fin de cuadrar sus ingresos”.

La música indie, un símbolo de protesta

En el panorama musical, multitud de grupos han surgido y han alzado sus voces en contra de la situación actual, amparándose bajo el género indie. “Supongo que en nuestro caso, el hecho en sí de optar por la auto-publicación ya es un símbolo de protesta. Quizá no lo hagamos con ese objetivo en mente, pues nuestro verdadero deseo es poder mostrar nuestras obras al público. Reclamamos lo que es nuestro, tener todos los derechos de nuestra creación”, explica Carol Munt. Pero, ¿existe alguna diferencia más respecto a los textos publicados por las editoriales? Según la escritora, el contenido de las obras no varía: “En el mundo de la literatura independiente, podemos encontrar novelas de ficción, románticas, ensayos, poesías…Nuestros textos no tienen por qué contener un mensaje subversivo”.

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La carrera de Carol Munt

“Con diez años escribí mi primer relato y con trece una novela corta que, cuando la leo me dan ganas de llorar de lo mala que es (risas). Luego me dio por la poesía, y no fue hasta los treinta que me propuse escribir novela”, cuenta Carol Munt. La misma escritora madrileña define su recorrido de esta manera: “Estudié la diplomara de Trabajo Social y lo hice empujada por un impulso vocacional. Un impulso que me llevó de igual manera a buscar otro cauce que me permitiera ofrecer un poco de felicidad a los demás; cauce que encontré en la escritura y en la creación de historias”. Con dos novelas escritas (“La promesa” y “Y Lao Tse bajó de los cielos”) y una tercera en proceso, la joven autora reconoce haber trabajado muy duro para sacar adelante su trabajo. “Cuando publiqué «La promesa» en Amazon estuvo casi un año entre los más vendidos de su categoría, esto fue gracias a la publicidad que hice de ella tanto en mi blog como en las redes sociales. Luego, y debido al tiempo empleado en escribir mi segunda novela, fue bajando posiciones. Es complicado mantenerte cuando tienes que seguir con tu verdadera pasión, que no es otra que la de crear historias”. La recepción del público ha sido muy positiva. Así y todo, reconoce que siempre hay comentarios negativos hacia sus novelas. “Pero es un hecho que he decidido asumir. Cuando te auto-publicas en una plataforma como Amazon sabes que el lector puede opinar como le plazca. Hasta ahora han sido más los comentarios y reseñas positivas que las negativas, aunque he de decir que una buena crítica negativa puede ayudarte también a crecer como escritor”, narra Carol Munt.

 

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En realidad no existe una fórmula maestra que te proporcione el éxito, supongo que no es más que esfuerzo, tesón y hablar siempre desde la verdad – Carol Munt (@CarolMunt)

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Adaptarse o morir

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Miguel de Unamuno, Ramón María del Valle-Inclán, Vicente Blasco Ibáñez, Ramiro de Maeztu, Antonio Machado, Pío Baroja, y por supuesto, Azorín son solo algunos de los escritores que pertenecieron al grupo de la Generación del 98. Todos ellos eran unos intelectuales en el ámbito de las letras. Por la etapa en la que vivieron, sus escritos y ellos mismos estuvieron marcados por una crisis moral, política y social generada por la pérdida de las colonias hispanas en Sudamérica. Es por eso que escribieron sobre el regeneracionismo y defendieron ciertas posturas con un tono hipercrítico.

José Martínez Ruiz, alias Azorín, no se escapó. Al menos en sus primeros años. De Azorín conviene recordar que fue el autor de esta generación más longevo, tras Manuel Gómez-Moreno. Con los tiempos que corrían, la única manera de vivir más años (dejando a un lado la genética) era acostumbrarse al régimen y no meterse con nadie. Así que, la filosofía de la época se resumiría en esta frase: adaptarse o morir.

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Azorín fue uno de los (pocos o muchos) intelectuales que dio bandazos políticos. El monovero escribió a favor de casi todas las ideas políticas. De hecho, su interés por las ciencias políticas hizo que se inmiscuyera en numerosos partidos para escribir “desde dentro”, en primera persona. Sin embargo, se asqueó y se marchó indignado por la parafernalia que envolvía este mundo. En realidad, el escritor fue un visionario, porque el enfado que mostró por la política de esa época, es el que muestra la mayoría de la población por la actual situación con los políticos.

En referencia a esos bandazos ideológicos, dice Juanjo Payá, periodista y estudioso de Azorín, que los intelectuales están en todo su derecho de cambiar de ideología y moverse de un lado político a otro. Es una manera de ver y de pensar sobre lo que ocurre a su alrededor, de verlo desde diferentes ángulos, pero con un mismo estilo literario.

Caso aparte es la dictadura. Según Andrés Trapiello, hay que entender la parte humana de los cambios ideológicos de los autores como Azorín, que vivió la pérdida de las colonias españolas en América, la I Guerra Mundial, el Crack de la Bolsa de Nueva York, una II Guerra Mundial, una Guerra Civil, una dictadura y los inicios de la democracia española. Durante el franquismo, José Martínez Ruiz era ya muy mayor, y exiliarse hubiera supuesto morir fuera de su patria y caer en el olvido como periodista y escritor. Habría sido vetado en España por exiliarse, su legado se habría quedado perdido en un lugar extranjero. De esta manera, pensó que callarse en ciertos aspectos políticos era lo mejor para poder estar los últimos años de su vida y morir en su país. Otros compañeros intelectuales como Francisco Ayala o Francisco Umbral se lo echaron en cara. Tal vez pensaran que un escritor debía morir por sus ideales o marcharse para no sentirse cohibido. Pero Azorín quería sobrevivir, comer. Así que, si eso suponía aceptar el régimen (que no defenderlo), lo haría. Y así fue.

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Los inicios de José Augusto Trinidad Martínez Ruiz como periodista se dieron en el diario El País, en el año 1896. Escribía artículos muy revolucionarios, con ideas anarquistas, republicanas y federalistas. Sus escritos en el diario llegaron a ser polémicos en medio de una sociedad regida por un gobierno más bien conservador. Criticó y puso en duda valores sociales como vienen a ser el matrimonio y la propiedad. Por eso mismo, fue despedido a los tres meses. Se alejó demasiado de los ideales políticos del periódico, que aunque era de carácter republicano y anticlerical, no quería ser el centro de atención por publicar artículos de tal calibre.

En La Vanguardia trabajó durante 14 años, de 1904 a 1918. El periódico fue creado en 1886 por los hermanos Godó, pero en él, el político Práxedes Mateo Sagasta estuvo inmiscuido. Por tanto, el periódico nació con un carácter liberal- progresista. Pero, poco a poco, se ha transformado en un diario más conservador.

Posiblemente, este medio fue la base de la consolidación de Azorín como articulista, por la cantidad de textos que escribió y publicó, alrededor de unos 600. En sus inicios, el ilustre escritor mostró su faceta más anarquista. El interés del periódico por Azorín surgió a raíz de la publicación de La Voluntad. Esta novela, alejada del naturalismo de la época, plasma la situación de una España que en un siglo no había cambiado absolutamente en nada.

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Uno de los artículos del monovero versa sobre los dirigentes de la época. De hecho, se llama “Los políticos”. Es llamativo el contraste entre lo que describe y pensaba Azorín el 25 de julio de 1916 en La Vanguardia sobre los gobernantes, a lo que sucede hoy día con ellos. En este artículo, el escritor de Monóvar ensalza la figura del político como un personaje público del que todo el mundo habla y al que todos juzgan si se equivoca, cuando él en realidad cree que los políticos son “románticos y generosos” y entregados a la vida de la ciudadanía. Hoy en día, los dirigentes españoles están bastante mal considerados, todo ello, producto del descontento de la sociedad. Visto el artículo, se puede decir que está bastante alejado de la postura del Azorín anarquista y revolucionario del principio. Se puede observar, pues, a un Azorín más relajado, prudente y sosegado.

Por otra parte, entre los años 1914 y 1947 se dedicó a escribir en ABC. Es curiosa la cantidad de años que trabajó para el diario de Torcuato Luca de Tena, pero hay que matizar que lo hizo de manera intermitente. ¿Por qué? ABC es un periódico conservador y monárquico. En 1930, cae el rey Alfonso XIII y se instaura la II República española. Por tanto, los 25 años de trabajo del literato en ABC caen en saco roto. A partir de entonces, se suceden diversos hechos: seis años bajo mandato republicano y posterior guerra. Azorín aprovecha para recuperar sus pensamientos progresistas iniciales y marcharse a Francia durante la guerra. En 1941, adopta de nuevo ideales conservadores que le permiten regresar a este diario. He aquí, posiblemente, su afán por no ser olvidado en un país ajeno al suyo y la aceptación del régimen franquista y de las ideas de este diario. Fue corresponsal de guerra de este periódico durante la I Guerra Mundial. De hecho, recientemente se han recuperado 29 artículos escritos por él en el año 1918, cuando estaba en Francia visitando a los ejércitos aliados. El objetivo era recoger las impresiones y analizar la intervención de Estados Unidos en el conflicto. Según José Luis Vicente Ferris, director de publicaciones del Instituto Juan Gil Albert, el trabajo de Azorín en este espacio de tiempo “se tradujo en unos textos que por su contenido no cayeron bien en determinados círculos intelectuales de la época”. Aun así, el desconocimiento de la población sobre EEUU, hizo que no le prestaran atención.

Obviamente, de Azorín se podrán decir muchas cosas. Se puede pensar que era un interesado o un vendido por no “mojarse” por una tendencia concreta a lo largo de su enorme trayectoria, pero no se debe juzgar sin conocer: que escribiera por y para todos los pensamientos políticos tampoco es horrible. Hay que saber situarlo en el contexto en el que vivió y saber entenderlo. Pero sobre todo, y más nosotros que estudiamos periodismo, hay que reconocer el valor de esta figura que supo recoger la realidad española de su tiempo desde todos, absolutamente todos, los puntos de vista, escribiendo cada vez desde una ideología diferente.

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