«El cuerpo deshabitado» y los problemas de ser adolescente

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Aldara está convencida de que, el día que nació, los hados se debieron de pillar una buena borrachera. ¿Por qué a ella le tocó la cara de pan, un pelo amorfo y carne al peso y no los ojos verdes, el tipazo de modelo y el hoyito en la barbilla de su hermana? Después de años de comparaciones más o menos sutiles entre ambas, Aldara se ha convertido en una adolescente inteligente y con un sueño, ser actriz. Pero en un mundo donde todos parecen perfectos, a menudo se siente como un mastodonte con acné. Y lo peor es que los kilos de más pesan tanto sobre su autoestima que la joven empieza a perder el control peligrosamente.

Dos días duró este libro en mis manos. En tan solo una noche ya había leído la mitad de la novela. Lo cierto es que a pesar de ser principalmente juvenil, su historia puede y engancha también al público algo más adulto.

Aldara es una adolescente acomplejada con su aspecto físico, ya que no puede evitar compararse no solo con su madre y su hermana, si no también con la que se supone que es su amiga, Carla, de la que se ha convertido en vasalla. Vive una lucha continua con su cuerpo, obviando su inteligencia. Como muchas adolescentes, piensa que el físico lo es todo, y que basta con un cuerpo bonito para obtener todo: el amor de Pablo o el papel de Julieta en la obra de teatro de su instituto.

Más allá de los problemas de autoestima de Aldara, la bulimia también se deja ver en la novela. Del mismo modo que las relaciones homosexuales y la persecución que todavía pueden llegar a sufrir. Una persecución que afecta personalmente al mejor amigo de Aldara, Hugo. Todas estas dificultades se van superando no solo con la ayuda de los padres y demás adultos que rodean a los personajes, sino que también se solucionan gracias al propio desarrollo y evolución de los protagonistas.

La novela narra y explica muy bien los grandes problemas que rodean a los adolescentes actuales. Un libro que no solo los puede ayudar a ellos, sino que también ayuda a los adultos. Gracias a él, les resultará más sencillo entender a los jóvenes. Una narración ligera, lenguaje sencillo y una historia escrita en primera persona que consigue involucrarte en los propios pensamientos de Aldara y te hace sentir que formas partes de ella. Sus dudas, sus problemas, sus confusiones, sus continuas disputas con su madre, su obsesión con el físico, su amor por Pablo, su pasión por el teatro o su achatamiento frente a Carla, se transforman en parte de la vida del lector mientras devora la novela.

«El cuerpo deshabitado» es una novela más que necesaria. Necesaria para concienciar a los adolescentes, que todavía no tienen una personalidad bien definida. Necesaria para que no solo ellos sepan cómo reaccionar ante cierto tipo de situaciones, sino también para que los adultos puedan detectar graves problemas como los alimentarios, y reaccione ante ellos rápido. En una sociedad cada vez menos deshumanizada y repleta de valores falsos e irreales, se necesita literatura realista, que afronte de manera lúdica problemas de gran alcance como los reflejados en esta novela. Como la propia María Menéndez-Ponte me aseguró en una entrevista: «Hay que hablar de los problemas del día a día. Y la literatura tiene que servir como reflejo de este mundo».


Rock, amor y pepperoni

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¿Qué locuras se pueden cometer por amor?. ¿Y por amistad?

La receta de la novela que tiene en sus manos es la siguiente:

¡Unas hermanas que llevan mucha gasolina! Más un conquistador nato. Más un chico que que ama a su perra por encima de todas las cosas. Más otro con muchos miedos. Más unos amigos que te acompañarían al fin del mundo. Más un concierto de Extremoduro. Más ¡¡la aparición en escena de una peculiar pareja que no entraba en los planes de nadie!!

«Rock, amor y pepperoni», de Mª Jesús Juan y Marta EM llegó a mis manos hace menos de una semana, y apenas me duró un día y medio. No suelo leer novelas románticas y juveniles. De hecho, no es que me gusten en exceso: soy un poco «ñoña», pero este tipo de historias no suelen engancharme. Sin embargo, ésta voló enseguida. Desde el minuto uno me atrapó y no me dejó hasta que llegué a la última página.

Más

Fran Cazorla y su Reloj

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“Cuando el azar juega haciendo que un objeto del pasado llegue a manos de alguien, es porque el destino tiene algún plan. Cuando Mary tropezó con aquel reloj, lo primero que vio fue el regalo perfecto para su marido. Un reloj que les llevará a intentar resolver un misterio oculto tras el paso de los años, y convertirá su presente en algo que no podían haber imaginado”.

Los libros de misterio, intriga y casos sin resolver siempre me han fascinado. Quizás por eso, desde que llegó a mis manos esta obra, me llamó la atención ese breve resumen de la contraportada. Comencé a leer con curiosidad. He de reconocer que me costó engancharme, tal vez por el estilo, que me recordaba más al lenguaje conversacional que al literario. Pero la historia y la trama me llamaban especialmente la atención. De hecho, el final me encantó. Ni mi mala costumbre de leer la última página del libro antes de tiempo, me quitó la sorpresa al acabar la novela.

Ser conciso, ir directo al grano y evitar los rodeos son tres aspectos que valoro mucho a la hora de elegir libro. Pero sin pasarse. Hay lugares, sensaciones, objetos que merecen ser explicados al detalle. En El reloj me he encontrado con ambas cosas. La aparición del reloj en las vidas de Mary y Andrés o el inicio de su viaje son dos cuestiones que se han resuelto con la agilidad necesaria. Y eso me gusta. Sin embargo, la brevedad de la novela me ha dejado con ganas de más. Todavía tengo incógnitas en mi cabeza, que de haber tenido más páginas por leer, seguro que habría resuelto. ¿Qué es realmente esa muñeca?, ¿qué hay del pintor?, ¿qué ocurre realmente con la familia? El misterio que envuelve la obra merece ser explicado largo y tendido. El aspecto positivo es que las fotografías de los lugares y los objetos que se encuentran los personajes, refuerzan la obra y ayudan mucho a situarse.

Detrás de cada novela, de cada obra, hay una labor inmensa que hay que reconocer. La opinión del público es importante. Pero la satisfacción con uno mismo por el trabajo bien hecho también lo es. Espero tener la oportunidad de volver a leer a Fran Cazorla, porque la verdad es que El reloj me ha sorprendido gratamente.


“Adquirir el hábito de la lectura es construirse un refugio contra casi todas las miserias de la vida” (William. S. Maugham)

 

Los ojos de la muerte

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Nunca he publicado en el blog una reseña literaria. Pero nunca es tarde para ello. Por eso, cuando la escritora Cristina Argibay contactó conmigo, no pude negarme a leer su obra y hablar sobre ella. Los ojos de la muerte es una novela negra con ciertos tintes de miedo psicológico. Tal como la resume la propia autora en su página web:

“Edgar Mora es un estudiante de medicina que, después de haber muerto su madre, vuelve a encontrarse con su padre, recordando momentos del pasado que deberían de haberse quedado atrás.

En el pueblo en el que pasó su infancia empieza el progreso de Edgar, que nos explicará en primera persona, todos los acontecimientos que le rodearán hasta llegar a descubrir la verdad, su verdad y la de su familia. En este trayecto le acompañarán diferentes personajes, como la seductora Rebeca que le llevará directamente a “la boca del lobo” o la dulce Daniela, que intentará ayudarle a escapar de aquel infierno”.

Siempre que analizo algún libro o película, intento extraer de ellos la parte más humana, la más personal. ¿Cómo reaccionaríamos si estuviéramos en el lugar de los personajes? Varios aspectos me han llamado la atención de esta obra. Los ojos de la muerte, pone en evidencia el miedo irracional que tenemos los humanos a esos fantasmas del pasado que nos atormentan, pero que siempre acabamos desenterrando. Con regularidad, también nos aferramos al pasado como un clavo ardiendo: revivimos una y otra vez situaciones que, para bien o para mal, nos han marcado y nos han definido como personas. En el caso de Edgar Mora, es la fascinación por las tétricas pinturas de Chronos, que absorben toda su atención desde que era un niño pequeño. Pero, ¿por qué esa obsesión? He aquí la verdadera esencia de la novela: el amor por el arte va más allá de lo artístico. El pasado familiar de la familia Mora se destapa a lo largo de la historia, descubriendo así dónde reside la fuente real de resentimiento, frialdad, locura e incluso enfermedad.

¿Y qué es lo que he echado de menos? Me ha faltado profundizar más en la mente y personalidad de los personajes. El ritmo frenético de la obra hace que los sucesos ocurran rápidamente. De tanto en tanto, se necesita alguna pausa y alguna explicación más amplia. De cualquier manera, es una novela muy sencilla de leer: está escrita con un lenguaje claro y conciso. Sin duda, la recomiendo. Espero leer más obras de esta autora gallega: Cristina Argibay (@cristinargou).

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