Rafa Caballero: «Hijos del sur surge de la obra literaria de mi amigo escritor, Javier López Menacho»

Con «Trafalgar» ya empezó a recorrerse parte de la geografía española. Pero con «Hijo del sur» regresa pisando fuerte y haciendo una oda a su tierra, Andalucía. Y es que es importante saber a dónde vamos, pero también de dónde venimos. Rafa Caballero llega a La Fídula el próximo 2 de junio, para rescatar a todas las grandes figuras de su tierra.

Foto de Marina Talavera

¿Cómo surge «Hijos del Sur»?

De la obra literaria de mi amigo, escritor y también jerezano Javier López Menacho. Un libro donde Javi escribe veintiún relatos sobre veintiún personajes, artistas en general, que han dejado un legado cultural enorme en nuestra tierra, Andalucía. Me sentí identificado con la obra y me vino la inspiración.

¿Por qué es importante recordar nuestros orígenes?

Bueno, es igual de importante recordar de dónde venimos, que tener claro a dónde vamos. Pero está claro que los orígenes son la raíz. Creo que tenemos la obligación de conservar lo nuestro, cada tierra, cada región. Conservarlo, compartirlo y aceptar las costumbres y riquezas de las regiones vecinas. Los pueblos, la gente, la gastronomía, los idiomas, la jerga, el folclore. Son nuestros padres, nuestras abuelas. Si no somos capaces de cuidar eso, no queremos a nadie.

Importancia de la letra de Hijos del Sur.

La que tiene para mí es infinita. Como sureño y andaluz. Es una canción himno que rinde homenaje a las mujeres y los hombres que han sentido una tierra y la han convertido en arte. Supongo que el tiempo le dará su lugar.

¿Cómo fue contar con la guitarra de Paco Lara y la voz de Carmela Páez, La Chocolata?

En primer lugar con Carmela, La Chocolata. Nos habíamos felicitado por nuestros trabajos y ya comentamos hacer algo juntos. Tardé poco en plantearle cantar Hijos del Sur conmigo. Y menos tardó en sumarse. Ha sido genial compartirlo con ella, es una artista fuera y dentro. Transmite muy buena energía y mucha alegría.

Paco ha sido más en la distancia. Grabó las guitarras en Jerez, en el estudio de Alberto Román, bajista de todo mi proyecto Trafalgar. Lo llamé y le pedí que hiciera algo bonito por la causa y así ha sido.

¿Qué supuso para ti publicar este tema?

Como con todos, satisfacción. Cuando lo publicas es porque lo has dado por terminado. Y antes de dar una canción por terminada hay mucho trabajo detrás. Primero crearla, luego ensayos, arreglos, etc. Hasta llevarla al estudio. Si a eso le sumas que cada canción tiene un significado emocional, todo se multiplica.

¿Cómo ha sido la acogida de esta canción, en tu tierra especialmente?

Pues por una parte genial. Todo el público que se ha parado a escucharla y saborearla sólo tiene bonitas palabras y ha gustado mucho. Me he sentido un «Hijo del sur». Por otra parte, me quedo con un sabor de boca agridulce. Mi tierra es capaz de parir a Lorca, Camarón o Picasso, pero también es capaz de no ver más allá de una romería, un crucifijo o una campaña de turismo. Supongo que el tiempo nos dará la razón. Muchas veces hace falta morirse para que hablen bien de uno y su obra. Si es así ya lo disfrutarán mis nietos [risas].

¿Cómo fue la grabación del videoclip?

Con un presupuesto mínimo y un equipo maravilloso. Estuvimos dándole vueltas al asunto. Luego con todo pensado, nos llevó prepararlo una tarde y rodar a la mañana siguiente. Teníamos claro lo que queríamos y estamos contentos con el resultado. Todo sale va sobre ruedas si el equipo está implicado. Andrea Trigo, Eli Gavete (El Quinto Ateneo), Paty Martí, Celia Gómez…todas hicieron un trabajo brutal.

¿Qué supone presentar el nuevo tema en La Fídula?

Es el primer concierto de Trafalgar sólo para piano. La Fídula es un clásico de Madrid y del Barrio de las Letras. Nunca he cantado allí. Así que son muchos los factores que hacen de la noche del 2 de junio una noche especial. También es la primera vez que actúo en Madrid después de haber sacado el nuevo single , «Hijo del sur».

¿Por qué contar en este concierto con Pierrick Reglioni?

Pierrick es el músico con el que he trabajado desde el comienzo. Desde que Trafalgar era más una ilusión que un proyecto. Ha sido un año donde se ha volcado gran parte de lo musical en su talento y su piano. Ahora mismo somos uno en el escenario. No quiero que sea de otra manera.

Canciones de otros artistas que incluirías en una playlist de Spotify.

Es una pregunta complicada de contestar cuando en mi Spotify tengo muchas listas. Tengo listas de música francesa, italiana, tango, folclore mejicano, rock, soul, jazz, flamenco, etc. Es imposible nombrarte dos o tres canciones.

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La noche en la que Madrid bailó ska: Vendetta + Doctor Prats

Viernes 5 de mayo, día frío para ser primavera. Pero la Sala Caracol auguraba una buena noche de fiesta en la que, el frío no iba a ser problema. Ni el frío, ni nada. De hecho, quedó demostrado que ni el idioma fue impedimento para que el público cantara y bailara.

Doctor Prats – Lourdes Martínez

Directos desde Terrassa, Barcelona, llegaron Doctor Prats. Encarecidamente nos pidieron eso de «No t’encantis» (No te encantes), pero no hicimos caso. Porque ya era demasiado tarde. Ya nos encantaban, gracias a su «Rocamboleska» música. Daba igual el tiempo que estuvieran encima del escenario. Y todo lo que nos hicieran bailar, que no fue poco. En el mismo momento en el que anunciaron que se marchaban, alzamos la voz para decir que «No n’hi ha prou» (No hay suficiente).

Era el momento de Vendetta, que llegaron con «Bother the Police», para darnos a continuación la bienvenida en euskera con «Ilunpetan». Con «No volveré», anunciaba que nunca repetiría un día como aquel, así que había que aprovecharlo al máximo. Vendetta tenía mucho «Fuego» que sacar y mucha leña que repartir. Grito al cielo, aquí estamos, con la llegada de «Hemen». Muy seguida estuvo por «Reggaean Hegan», un cántico al renacimiento personal de uno mismo, lo que en cierto modo, chocaba con «No sabéis amar». Pero «¡Qué importa!», si lo único por lo que hay que luchar es por la «Sangre y revolución».

Vendetta – Lucía Arnaiz

También hubo tiempo para viajar a «África», lugar en el que la mirada del amor («Begitara Begiran») nos alcanzó, sin poder hacer nada por impedirlo. Esa fue la fuerza que nos hizo gritar que «Aún quedan ganas» para seguir luchando por lo que verdaderamente importa, como «La familia».

De lo que seguro que no nos olvidaremos, es de las largas noches de verano («Udarako Gau Luzeak»). Ningún sentimiento negatico podía nublar aquellos días en los que, «La parranda» y «La botella de ron» no podían faltar.

 Justo en el momento en el que parecía que se marchaban, los de Vendetta volvieron a aparecer en el escenario. Era imposible que se fueran sin alzar la voz en contra del maltrato, con «Pao pao pao» y sin que añadieran algo de «Leña al fuego». La venganza estaba servida. Ahora sí que sí, el concierto llegaba a su fin de la mejor manera posible.


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