Distrito Rojo: «Este disco es sincero, directo, fresquito. Son diez canciones de rock con letras bastante íntimas»

Tarragona fue testigo del nacimiento de Distrito Rojo, banda de rock formada por Xavi Moreno, Albert Paredes, Joan Claver y Jordi Busquets. Tras varios proyectos fallidos, las ganas de seguir componiendo fueron más grandes. Y hasta ahora. Actualmente, los catalanes se encuentran en plena promoción de su trabajo, «Distrito Rojo».

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Pregunta. ¿Cómo coinciden «Distrito Rojo» y cómo nace la banda?

Distrito Rojo. Xavi y yo [Joan] nos conocemos desde hace tiempo y hemos tenido varios proyectos juntos. «Distrito Rojo» nace de una necesidad, tras cerrar una etapa anterior. Decidimos volver a la carga con este nuevo proyecto. Teníamos ya varios temas pensados y nos pusimos en marcha, sacando disco y preparando toda esta movida.

Pregunta. ¿Y por qué ese nombre?

DR. Buena pregunta. Es un nombre que curiosamente, cuando acabamos la anterior banda que teníamos, tenía pensado. Así que se lo dije a Joan. Lo más gracioso es que él también lo tenía apuntado en una lista de posibles nombres. Entonces lo tuvimos claro [risas]. Es un juego de palabras que puede tener varios significados y nos gustaba.

Pregunta. ¿De qué manera volcáis en este proyecto, toda la experiencia previa en este mundo?

DR. Todo lo anterior que has hecho, no deja de ser un aprendizaje y te marca un poco el camino a seguir. Los aciertos, los errores y las cosas que te hubiera gustado hacer en su momento, influyen. Al final, tratas de avanzar y aprender de lo que has hecho anteriormente.

Pregunta. ¿Qué estilo creéis que define mejor lo que es «Distrito Rojo»?

DR. Somos una banda de rock. No nos gusta decir mucho más. Diríamos que rock, quizás por la sonoridad y por la manera de escribir y hacer las letras. Aunque realmente, es algo que no nos gusta. Huimos un poco de las etiquetas. Al final es música.

Pregunta. Definid este disco con dos o tres palabras.

DR. Sincero, directo, ‘fresquito’ [risas], variado. Son diez canciones de rock con letras bastante íntimas, personales, que tratan de temas diferentes.

Pregunta. ¿Por qué es tan importante que las letras sean tan íntimas?

DR. Al final, uno escribe lo que le sale. Cuando te pones a escribir un tema, no lo haces de manera premeditada, sabiendo a ciencia cierta lo que vas a escribir. No piensas: “voy a escribir de la guerra”. Simplemente escribes lo que en ese momento, está en tu cabeza. Lo que te viene en ese momento y quieres realmente plasmar en un tema.

Pregunta. ¿Cómo fue grabar el disco en los Estudios Sonido XXI, junto a Javi San Martín?

DR. Allí estuvimos mezclando el disco, realmente. El álbum lo grabamos en nuestro estudio de grabación y a Sonido XXI solo fuimos a mezclar. Aunque Javi sí que vino antes al estudio y nos hizo la preproducción, nos ayudó a montar los temas.

Pregunta. ¿Y cómo fue la experiencia de trabajar con él?

DR. Con él ya habíamos trabajado en la banda anterior. Habíamos grabado dos discos juntos y además, ya teníamos con él una relación de amistad. Digamos que lo quisimos grabar en casa, por hacerlo tranquilamente y con tiempo, pero con la supervisión de Javi, porque nos gusta su manera de ver la música. Además, tener una visión externa de un profesional como él, siempre viene bien.

Pregunta. Rulo colabora con vosotros en vuestro tema «Vuelo nocturno». ¿Cómo se dio la colaboración?

DR. A Rulo lo conocíamos ya desde hacía unos años y tuvimos la oportunidad de que cantara con nosotros. Así que no lo dudamos ni un momento. Nos hacía ilusión, le pasamos el tema y él aceptó encantado. Eso sí, no pudimos estar juntos en el estudio, porque él tenía mucho trabajo. Así que lo grabó desde casa y nos lo mandó.

Pregunta. ¿Cuál es el siguiente paso de la banda?

DR. Básicamente, seguir con la promoción y empezar a programar conciertos, que es lo que realmente nos gusta. No apetece que la gente nos vea, para que de verdad capten la esencia del grupo. De hecho, el 31 de marzo por ejemplo, actuamos en la «Jimmy Jazz» y el 1 de abril en «La Mala», ambas salas en Madrid. Antes, actuamos en Calatayud (el 2 de diciembre) y en Zaragoza (el 3 de diciembre).

RECOMENDACIONES DE «DISTRITO ROJO»

«Bohemian Rhapsody», de Queen

«Agradecido», de Rosendo

«Salir», de Extremoduro


Me quito el cráneo: «Nosotros creíamos que tocábamos música country y zarzuela interestelar»

La risa y el esperpento trasladado al ámbito de la música. Con la incertidumbre de qué tipo de canciones hacen, «Me quito el cráneo» presenta su primer disco en la Sala BarCo de Madrid esta noche. Del día de hoy, sábado 12 de noviembre de 2016, no se sabe absolutamente nada. Todo lo que suceda a partir de las 23.00 horas, está en manos de Chumi, Carlos y Chus, los tres componentes de la banda madrileña «Me quito el cráneo».

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¿Cómo nace Me quito el cráneo?

«Me quito el cráneo» nació como una banda de country [risas]. No, en realidad, la banda surgió tras juntarme [Chumi] con Nacho, un componente del grupo que ya no está. Luego, se unieron Carlos y Chus. La verdad es que sonábamos bien, pero poco a poco, nos dimos cuenta de que los tres sonábamos aún mejor.

¿Por qué esa alusión con vuestro nombre, a «Luces de Bohemia» de Valle-Inclán?

Porque Valle-Inclán era esperpéntico, como nosotros, y encima Chumi lo ama con locura. Además, tenemos su brazo escondido en el local, como era manco [risas]. Con todo el tema del brazo, Valle-Inclán cada vez contaba una historia distinta para justificar que era manco. La verdad es que, en ese sentido, nuestras entrevistas son un poco igual. Pero a grandes rasgos, nos llamamos así, porque leímos la frase, y aunque al principio no nos gustó, al final nos acabó encantando. Y como no teníamos otro nombre mejor, nos quedamos con «Me quito el cráneo». Es más, tiene un contexto muy «chulo», el del esperpento. Al ser además una expresión, llama mucho la atención.

¿El hecho de considerar vuestro estilo como «difícilmente clasificable», tiene que ver con el tema del esperpento que hablabais?

Nosotros creíamos que tocábamos country y zarzuela interestelar, pero después de hacer una encuesta a 1.500 personas, todas dijeron que teníamos un estilo distinto. Así que, al final, optamos por decir que somos difícilmente clasificables [risas]. Que ya de por sí, el no querer hacer un estilo determinado, es un estilo. No es que huyamos de la etiquetas, es que no las buscamos. Simplemente, nos ponemos a hacer lo que nos gusta, cada uno con sus propias influencias. Lo bueno de venir al local con un nuevo tema, lo haya hecho quien lo haya hecho, es que al final los demás hacen lo que quieren. A excepción de algún arreglo que hacemos entre todos, nadie dirige y eso tiene muchos puntos buenos. Hay mucha libertad en el grupo y no nos ponemos límites entre nosotros.

¿Cómo ha acogido el público este tipo de música inclasificable?

Ten en cuenta que llevamos poco tiempo, ya que tras la marcha de Nacho hubo un parón. Sí que hemos hecho algún concierto, al que han ido principalmente amigos y amigos de nuestros amigos. Pero la gente se lo pasa muy bien y nos dicen que les gustamos. Aunque hay quien dice que hacemos música rara o que las canciones son totalmente distintas entre sí. Pero todo eso, para nosotros es indicador de que estamos haciendo las cosas bien, de que estamos consiguiendo lo que queremos. Incluso el productor Paco Loco, que es un gran profesional, se sorprendió. Después de varios días grabando con él, nos dijo que no sabía qué hacíamos. Para nosotros fue un subidón.

¿Qué supone para vosotros este primer disco?

Es una nueva etapa para «Me quito el cráneo», que hasta ahora no había sido real. Nos quedamos tres, rehicimos temas y creamos nuevos. Y todo eso en apenas tres meses. En definitiva, la música cambió. No tenemos un cantante principal y los instrumentos destacan, por ejemplo. El disco ha sido la meta y el punto de salida. Es una burbuja que nos permite reunirnos a los tres. Además, teníamos muy claro que queríamos grabar con Paco Loco. De hecho, lo cerramos todo con él incluso un año antes de meternos al estudio.

¿Cómo fue trabajar con él, con Paco Loco?

Inicialmente, le escribimos por correo electrónico y le contamos que éramos de su rollo y que queríamos grabar con él. A los diez minutos de mandarle el e-mail, nos llamó por teléfono. «¡Chus, soy Paco!», escuchamos al otro lado. Es un gran profesional, pero a la vez, es una persona tan sencilla. Es maravilloso. La verdad es que después de todo el trabajo que hicimos, fuimos al estudio con la incertidumbre de cuántas canciones grabaríamos, si ocho o diez. Al final, acabamos grabando las diez con bastante tranquilidad. Disfrutamos más que otra cosa. Además flipamos con él, porque a la hora de mezclar, Paco trabaja completamente solo. Es como un pastelero, que con la masa en bruto, hace auténticas obras de arte. Ese proceso, el cómo va dando forma al disco, es impresionante. Al escuchar el resultado final, no nos creíamos que hubiera salido de nosotros.

¿Qué supone para vosotros presentar el disco en la Sala BarCo, de Madrid?

Eso tiene su historia también, porque en su momento estuvimos buscando salas. Queríamos estas fechas, pero por lo general, no suelen decirte sí o no con tanta antelación. En realidad, queríamos actuar en el Vicente Calderón [risas]. Al final, pedimos como favor que nos dejaran actuar en la Sala BarCo y lo conseguimos. Lo cierto es que el sitio nos encanta y el trato es genial.

RECOMENDACIONES DE «ME QUITO EL CRÁNEO»

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Come together, de The Beatles

No Surprises, de Radiohead

Whose Authority, de Nada Surf

The Poet and The Pendulum, de Nightwish


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