La noche más heavy del Festival Cultura Inquieta

El festival de los festivales daba el pistoletazo de salida el jueves 30 de junio. Desde ese día y durante las siguientes tres semanas, numerosos artistas de distintos géneros, pasarán por el escenario del Festival Cultura Inquieta 2016.

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El pasado viernes 1 de julio, fue el turno del heavy español, que vino de la mano de tres de las bandas más emblemáticas del panorama nacional: Saratoga, Ñu y Barón Rojo.

Apenas eran las 9 de la noche cuando Saratoga saltaba a escena, incitando a los espectadores con su nuevo disco, a Morir en el bien, vivir en el mal. Decidieron empezar por «arrasar la ciudad» con A morir, para pasar luego a relatar «una historia que pasó», cuando «en un día gris, él caminaba sin razón». Fue así como Tete Novoa alzó la voz y cantó No sufriré jamás por ti. La Etérea pasión por el Heavy Metal es capaz de poner fin a este sufrimiento. Entonces llegó el momento de «contar hasta diez» y de que se eleven los Vientos de guerra. Una guerra que no le impedirá prometer que Volverá para bailar El último vals. Y sin importar «si existe un final», se produjo el momento de la Resurrección. Sin embargo, el final se acercaba, el concierto pasó Como el viento y Saratoga cerró el espectáculo, cantándole a aquel Perro traidor, ese «que no vale nada» y «que siembra veneno al hablar».

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No habían dado las 11 de la noche. Era el turno de Ñu. Comenzaban con un cántico a los Animales sueltos, porque luego Tocaba correr. Y cuando el Fuego comenzó, llegó Ella para calmar «su sed dentro de ti». Más fortalecido y mucho Más duro que nunca, apareció El flautista, quien aseguró totalmente convencido: «Sé quién tiene la llave de una ciudad. Sé quién tiene la espada que vencerá». Una historia que, tras sacarla a relucir, se merecía Una copa por un viejo amigo.

Ya pasada la medianoche, Barón Rojo se preparó para cerrar la noche. «No hay tiempo que perder, en marcha me tengo que poner». Entraron pisando El pedal y «como un auténtico animal», cantaron Al final, perderán. Era el momento de todo tipo de Incomunicación externa. La noche era una de esas tantas Noches de Rock & Roll, en las que había que acabar hasta con las Botas sucias. Todo lo demás sobraba. Hubo momento también para que, como un Fugitivo, apareciera el Hijo de Caín y se proclamara Hermano del Rock & Roll. Es más, su rebeldía contra El presidente, «responsable de todos los males de mi ciudad», le llevó a asegurar: «Resistiré hasta el fin». Y así es como poco a poco, «la magia se desvaneció» con Siempre estás allí, pero la estela de estas tres bandas permaneció incluso después del concierto.


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