Uri Bonet: «El poeta Halley es un reconocimiento a nuestra inspiración»

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Un año y medio han tenido que esperar los fans de Love of lesbian, para ver cómo su banda publicaba disco nuevo. Y como si se tratara de algo especial, tan especial como el Cometa Halley, llegó en marzo «El Poeta Halley». Con los adelantos de los temas, dejaron a todos sus seguidores con la miel en los labios. Miel que permaneció en la media hora de concierto de los catalanes en La Radio Encendida. Una espera que será recompensada mañana jueves 21 de abril, el viernes 22 y el sábado 23. Tres citas distintas, de las que el público madrileño podrá disfrutar en La Riviera. Aunque el cartel de «sold out» lleve colgado bastantes meses. Mientras tanto, se pueden disfrutar de las palabras de Uri Bonet, batería de Love of lesbian.

Pregunta. Tras «Espejos y espejismos», anunciasteis un año sabático, en el habéis publicado «Nouvelle cuisine caníbal», hecho «Efímera» y grabado «El Poeta Halley». No os habéis tomado muy a rajatabla ese descanso, ¿no?

Uri Bonet. A mí me gusta decir que ha sido un año soviético, porque sí que nos hemos alejado de los escenarios, pero no hemos dejado ni de trabajar. Ha sido un año muy intenso en el local de ensayo preparando el disco nuevo. «El poeta Halley» ha sido el álbum que hemos preparado con más calma y al que más tiempo le hemos dedicado, porque creemos que se lo merecía. Y además, como bien dices, también hicimos «Efímera», nos fuimos de conciertillos a Chile, a Argentina y a Colombia. Pero bueno, realmente ha sido un año de trabajo interno y la prueba está en el disco. A todo esto, de hecho, acabamos el último concierto el 28 de diciembre en Zaragoza, con «Espejos y espejismos», y nos pusimos a trabajar con «El Poeta Halley», el 10 u 11 de febrero. Así que solo estuvimos un mes y poquito de vacaciones.

Love of lesbianP. ¿Por qué «El Poeta Halley»?

UB. Esta respuesta es larga, porque no tiene un solo motivo. Reflexionamos y nos dimos cuenta de que hemos saboreado un cierto éxito. Hicimos «1999», que era un álbum muy conceptual y fue el disco que nos lanzó al reconocimiento de la crítica y de los fans. «La noche eterna. Los días no vividos» fue la resaca del trabajo anterior y de esa gira. Entonces, llegados a este punto, nos preguntamos: ¿por qué queremos continuar haciendo música?, ¿por qué queremos seguir sacando discos?, ¿por qué firmamos con Warner? Y te das cuenta de que quizás no es por seguir teniendo éxito, ni por seguir llenando salas. Queríamos que la causa fuera transmitir esa magia que se genera en la creación de las canciones, esa videncia de la banda en el proceso creativo. Y eso, que quizás en discos anteriores había pasado más desapercibido, en este disco cobraba más importancia. «El poeta Halley» es un reconocimiento a nuestro trabajo, a nuestra inspiración, a buscar la palabra justa para acabar ese verso, a encontrar la nota que te ayude a terminar ese estribillo. Hacer canciones por encima de llenar las salas. Y es aquí donde entra la poesía, la lírica, el expresar de la manera más romántica posible una metáfora. Así que, «El poeta Halley» viene, por un lado, por querer dignificar nuestro trabajo como cuenta-cuentos. Y aquí entra el trabajo de una persona, llamada Santi Balmes, que tiene un don para escribir. Él escribe historias y luego, de ahí, hace canciones. Por otro lado, el disco se llama «El poeta Halley», para hacer ese juego de palabras con el Cometa Halley, porque al final, la inspiración no siempre la tienes: tienes que trabajar mucho para conseguirla. Es como el cometa, que pasa cada 70 años, pero claro, para verlo tienes que estar mirando al cielo.

Santi BalmesP. De hecho, la siguiente pregunta era que si igual que el Cometa Halley, «El Poeta Halley» pretendía ser algo único, mágico e irrepetible, que tan solo pasa una vez en la vida.

UB. Quizás, como consecuencia, lo puede llegar a ser. Pero sí que es un disco que abre una etapa nueva para la banda, igual que «La noche eterna. Los días no vividos» cerraba un ciclo. Hemos firmado con Warner, tenemos tres discos por delante que hacer con ellos, cerramos esa etapa de saborear cierto éxito, nos hemos propuesto el ser mucho más sinceros con nosotros mismos. Todo esto se refleja en «El poeta Halley». Las canciones, además, son muy largas. A mí me gusta decir que hemos abandonado la zona de confort.

P. Os la habéis jugado un poco con el minutaje, ¿no?

UB. Así es. Podríamos haber hecho temas pop de cuatro minutos, que entran fácil, con su estribillo y sus estrofas, que van sobre seguro, las radios contentas porque tienen un tema perfecto para pinchar…Pero dijimos que no. Si el álbum se llama «El poeta Halley», lo que no podemos es recortar canciones y recortar la lírica. Nos negábamos a no contar la historia como queremos contarla. En eso sí que es un disco único. O al menos para nosotros lo es. Teníamos ciertas dudas con temas de diez minutos, como «Psiconautas», que dura 9.50. Y «Los males pasajeros» dura más de seis minutos. De hecho, la demo de este tema tenía un minutaje de poco más de dos minutos, pero cuando fuimos a grabar el disco, Santi nos vino con seis páginas de letra. Y duplicamos la canción, porque reducir era imposible, explicar la historia era primordial. Por estas cosas, hemos tardado tanto en hacer el disco. Teníamos cierto miedo por la reacción de la gente. Pero en medio de esa discusión, salió el disco de David Bowie, con Blackstar que tiene diez minutos. Entonces lo vimos claro. Si él podía, nosotros también podemos. Hemos abierto una puerta a hacer algo nuevo, que a la gente está gustando por el momento.

LOLP. ¿Qué ha supuesto para vosotros trabajar con Warner Music?

UB. Warner llevaba mucho tiempo detrás de nosotros, intentando ficharnos, pero nosotros no veíamos el momento de hacerlo, porque estábamos bien. De hecho, seguimos estando bien. Siempre entran las etiquetas de que si somos independientes, pero a nosotros eso nos da igual. Siempre hemos controlado mucho nuestra carrera, nuestro negocio, nos gusta estar encima. Sí que es verdad que teníamos cierto miedo de que al entrar en Warner todo eso se perdiera. Pero de todos modos, era el momento de hacerlo, porque hemos cambiado nuestra mentalidad. Pensamos: «¿Qué mal hay en que trabajemos con Warner? Si ya nos está distribuyendo y hablamos mucho con ellos». Lo que más nos gusta de todo esto, es que hemos fichado con personas. La relación con ellos es muy buena y se pasan el día currando como locos. Además, nos aseguraron que nada cambiaría, que seguiríamos haciendo lo mismo que hasta el momento, pero de una manera más organizada, y eso nos encantó. Otro punto en favor de Warner es la presencia y asentamiento que tienen en Latinoamérica, y la apuesta que queremos tener nosotros allí. Así que ha supuesto un paso adelante, una reafirmación en el mercado nacional y una puesta en el latinoamericano.

P. Entonces, la independencia con la que siempre se os ha caracterizado, por ser la banda «indie» por excelencia, no se ha visto afectada, ¿no?

UB. No, no, en absoluto. Yo siempre he llevado las cuentas de la banda, llevo la parte logística, Jordi se encarga de las estructuras del directo, nos seguimos manejando las redes sociales nosotros. Cada uno de los pasos que se dan, están consensuados con la banda. De hecho, somos nosotros los que planteamos nuevas ideas, decidimos quiénes nos hacen los videoclips, cuál es el primer tema que sale en el avance del disco, cómo va a ser el álbum…Warner, lo que hace es gestionarlo. Además de llevar la parte de promoción, por supuesto. Y la parte de contratación, que nos la lleva el manager. De todo lo demás, nos encargamos nosotros, o al menos siempre hay alguien de la banda detrás. En este sentido, es una suerte que seamos cinco en el grupo.

P. «1999» es el disco con el que mucha gente os descubrió. En el momento de publicar «El poeta Halley», ¿temíais que la gente los comparara?

UB. Siempre, cuando sale un disco nuevo, tomas como referencia el anterior. Y te planteas si será mejor o peor. Sí que esperábamos que la gente comparara, porque de per se, ya lo hace. También tiene mucho que ver el disco con el que has descubierto a la banda. Mucha gente nos viene diciendo: «Es que 1999 es el disco», porque gracias a él empezaron a escucharnos. Luego, hay personas que nos dicen que «La noche eterna» es increíble. ¿Por qué? Porque nos conociste con ese álbum. Es increíble ahora con el tema de la promoción, porque hay quien viene con «El poeta Halley» diciendo que es brutal, porque nos ha descubierto con este trabajo. Con esto, te vas dando cuenta de que hay diferentes generaciones que te van descubriendo en diferentes momentos. Desde mi punto de vista, creo que «El poeta Halley» es el disco más sincero de la banda, es el más lesbiano de todos, el que más se acerca a la esencia lesbiana de «Maniobras de escapismo». De hecho, creo que ha habido como un cierre de ciclo entre ambos álbumes, que están más relacionados de lo que parece. De hecho, en la canción «Contraespionaje», hay una alusión a «Maniobras de escapismo».

IMG_6182P. Lo que parece no cambiar es el estilo, con el que vais jugando en los discos, mezclando canciones más serias con otras más «locas», como «El Yin y el Yen» o «Algunas plantas».

Nosotros siempre hemos tenido un as en la manga en el momento de hacer el disco. Nos hemos sentido a gusto haciendo canciones melancólicas o con canciones de amor hirientes. Y siempre habíamos dicho: «Vamos a ofrecer un contrapunto», como «Marlene», «Me amo», «Si tú me dices Ben», «Algunas plantas» o «Pizzigatos». Pero claro, nos dimos cuenta después de «Espejos y espejismos», que llegó tras «El poder de la tijera», de que no nos hacía falta el contrapunto canalla. Y nos planteamos el hecho de que el siguiente disco fuera más serio, por llamarlo de alguna manera. En este caso, creo que «El Yin y el Yen», no es un tema tan canalla como «Si tú me dices Ben» o «Algunas plantas», porque la temática es mucho más duro. Tiene una carga de ira y de rabia que no tienen las otras. Aunque quizás, a nivel compositivo sí que sea la canción más canalla. Pero creo que el disco se mantiene en esa zona más melancólica. Por eso te comentaba que «El poeta Halley» abre puertas. Aunque quién sabe: quizás el siguiente álbum sea más bizarro.

P. ¿Por qué abrir el disco con «Planeador»?

UB. Porque nos apetecía empezar contando una historia. Es el tema que te pone en situación de lo que vas a escuchar en el álbum. Por eso también se cierra con «El poeta Halley» y con un epílogo de Serrat, que es un gran «poeta Halley». Entonces eran como la cabeza y la cola idóneas, para después en medio explicar la historia. Aunque no es un disco conceptual, al menos no tanto como «1999», sí que aparece el «poeta Halley» en cuatro o cinco canciones. Sí que es cierto que la primera idea fue abrir con «Océanos de sed», pero después de darle vueltas, cambiamos de idea. Después de cuatro años sin publicar nada, teníamos que empezar explicando una historia en el primer tema.

IMG_6179P. En Mondo Sonoro, decíais que «Bajo el volcán», «Los males pasajeros» y «Océanos de sed», son los tres temas en los que más se aprecia la esencia de Love of lesbian. ¿Por qué?

UB. Quizás no con más esencia. En todos los discos, siempre hay temas que cierran cosas y otras que abren. Para mí, «Bajo el volcán» es una canción que se relaciona con los Love of lesbian de discos anteriores y «Océanos de sed» abre puertas para siguientes discos. Creo que es inevitable la relación entre canciones. «Bajo el volcán» quizás tenga mucho que ver con «Mi primera combustión» y «La niña imantada». «En busca del mago», por ejemplo, con «Universos infinitos» tienen ese punto de relación. En este disco, considero que todo empezó a coger forma con «Psiconautas». Al hacer este tema, nos dimos cuenta de que teníamos el pilar para construir el disco. Quizás sea la canción que más identifique el concepto de «El cometa Halley». Pero entendimos que «Bajo el volcán» era el mejor tema para ser el primer adelanto, para que la gente entendiera lo que iba a pasar, pero sin romper completamente lo que habíamos hecho hasta ahora. Sí que es cierto que tiene esa esencia «lesbiana», en el sentido de que, por ejemplo, no se repiten los estribillos.

P. Para acabar, ¿hay alguna sorpresa para los tres conciertos de Madrid?

UB. No, por una razón. No porque no nos guste. Nos encanta hacer colaboraciones. Lo que pasa es que ahora son los primeros conciertos de la gira en España, nos apetece defenderlos solos y queremos que «El poeta Halley» tenga mucha importancia en estos conciertos. De hecho, la idea es tocar nueve temas del disco nuevo, cosa que no es normal en los lanzamientos. Aunque sí que nos acompañará, en el inicio de gira, Ricky Falkner. Aunque tampoco es una sorpresa. Ya estuvo con nosotros en la anterior gira y nos gustó mucho, porque aporta una musicalidad: canta, toca la guitarra, los sintetizadores, los pianos…es increíble. Si dentro de veinte años hacen un documental de la movida de los 90 hasta la actualidad, él tiene que aparecer el 50% del documental. Así que es un honor que esté con nosotros hasta octubre.


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