Juanjo Payá: «Un periodista cultural es todo lo bueno que sean sus reportajes»

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Juanjo Payá (Novelda, 1983) es licenciado en Ciencias de la Información por el CEU de Elche y ha cursado el Máster de Estudios Literarios en la Universidad de Alicante. Actualmente, compagina su trabajo en la sección de Cultura del Diario Información con la subdirección del Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert al tiempo que ultima su tesis doctoral. Siempre ha estado vinculado al mundo de la cultura, gracias a la estrecha relación de su familia con el escritor Azorín. Su pasión por las letras y el periodismo lo han llevado a ser quien es hoy como profesional, y quizás también como persona.

Pregunta. ¿Por qué decidió estudiar periodismo?

Respuesta. En primer lugar, por mi amor por la literatura. Yo tenía claro que lo que me gustaba era escribir y disfrutar de la literatura. Sabía que el periodismo era una oportunidad de poder dedicarme a ella o, al menos, acercarme al oficio de escritor.

P. ¿Y qué le llevó a dedicarse finalmente a la sección de Cultura?

R. Siempre he vivido muy ligado a la cultura y a la literatura, porque he tenido una familia dedicada a ello. Mi padre gestiona los fondos culturales de la Fundación CAM de la provincia de Alicante y trabaja con referentes y legados como el de Carlos Arniches, Azorín, el marino Jorge Juan o el escritor Gabriel Miró. Uno siendo niño apenas lo percibe pero, poco a poco, descubre que existen esos libros y se acerca a ojearlos. Así es como empecé a amar el mundo de las letras y las humanidades. En la carrera, durante los estudios de periodismo, esa inquietud se disparó. Entonces ya todo vino encadenado: la carrera, el máster de Estudios Literarios… hasta hoy, en mi trabajo como periodista cultural del Diario Información de Alicante en una tarea que compagino con la realización de mi tesis doctoral sobre Azorín.

P. Y de ahí, al periodismo cultural…

R. Uno no encuentra la vocación de la noche a la mañana. Esto es un proceso de maduración, que va poco a poco. De hecho, recuerdo que el primer día que llegué a la redacción del Diario Información junto a todos los becarios, me acerqué al despacho del director (por entonces, el cargo lo ocupaba Francisco Esquivel) y estuve toda la tarde hablando sobre cultura con él y cuando llegó el momento de asignarnos sección, me dijo: «Juanjo Payá, usted a deportes». Me llamó la atención, pero mi sorpresa fue mayúscula cuando vi que deportes tiene mucho de cultura en lo que se refiere a redacción periodística. Tiene ciertos aires literarios. Ahí fue donde descubrí a lo que me quería dedicar, hasta que finalmente di el salto a la sección cultural. Había cumplido un sueño.

P. Desde pequeño, ha crecido muy ligado a Azorín… Además del aspecto personal que le une a él, ¿qué más le motivó a centrar su trabajo de fin de máster y su tesis en él?

R. Para mí, hay dos «azorines». El Azorín periodista; el Azorín escritor. Aunque él siempre se consideró periodista. De hecho, él era un joven de provincias que quería ser periodista y se marchó a Madrid para hacerse un hueco entre los periódicos más importantes de la época, como El Imparcial. Y lo consiguió.

Por otro lado, me fascina la originalidad en la redacción de Azorín. Fue original, renovador y revolucionario en su estilo periodístico. Es más, se adelantó al «Nuevo Periodismo» de Tom Wolfe con rasgos como la combinación de la primera y tercera persona en la escritura; la descripción minuciosa de la escena; su lenguaje preciso… Azorín fue un visionario en la manera de entender el oficio periodístico en sus crónicas políticas, de viajes, culturales o de costumbres. Fue un periodista universal, prolífico, que trabajó tantos y tantos temas que solo merece mi admiración y la de otros muchos.

P. ¿Considera que la figura periodística de Azorín es lo suficientemente reconocida por la sociedad?

R. Por desgracia, no. Mucha gente vincula a Azorín con la dictadura de Franco. Pero se desconoce que, al final de nuestra Guerra Civil, Azorín regresa a cambio de un silencio. Fue su precio. También se desconoce las cartas que remitía al dictador para permitir el regreso de los republicanos exiliados y el cese de los fusilamientos… No soy un experto en este campo azoriniano, pero Azorín, pese a lo que digan sus detractores, se mojó y se volcó por quienes sufrían.

Por otro lado, no se le reconoce todo lo que hizo en el apartado periodístico. Él, por ejemplo, cuando escribe La ruta de Don Quijote, que son una serie de crónicas que le encargan en El Imparcial, recorre los pueblos de la Mancha por los que se supone que pasó Don Quijote y entrevistaba a sus gentes y habitantes. Y lo más curioso es que las propias personas que vivían allí en 1905, veían a Don Quijote, a pesar de ser un personaje ficticio. Es una maravillosa narrativa periodística que nos traslada a aquel tiempo.

P. ¿Hay algún periodista contemporáneo que se parezca, narrativamente, a Azorín?

R. Lo que suelo decir es que si cogiera ahora mismo un periódico nacional y me pusiera a leer artículos, estoy seguro que más de uno se ha copiado o se ha dejado influir por él. Azorín marcó lo que es una forma de escribir y de entender el periodismo. De hecho, si lees alguna crónica suya, podrías identificarla hasta sin ver su firma. Eso es algo que me gusta de él y que intento trasladar a mi caso personal. La personalidad, la firma y huella, el estilo que aflora en los artículos, nuestra marca personal de periodista, es lo que nos distingue y diferencia de los demás.

P. ¿Cree que su estilo tiene algo de Azorín?

R. Sí, claro. ¡Aunque ojalá me pareciera una mínima parte a Azorín! Sí es cierto que la originalidad de Azorín, su estilo, su huella y marca personal de periodista… son lecciones que intento llevar a cabo en mi oficio periodístico.

P. ¿Qué es lo que más le llama la atención de Azorín?

R. Además de la originalidad y de esa manera que tuvo de crear el «Nuevo Periodismo», me llama mucho la atención la forma que tiene de rescatar los clásicos «olvidados» de nuestra literatura. Y que también, por cierto, trabaja en la prensa. Su deseo, su objetivo, era difundir también la literatura, y utiliza para ello el canal del periodismo, de los periódicos. Eso es también periodismo cultural. Difundir literatura, arte, música, cine… cultura… por medio de los periódicos.

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P. Hablando de su tesis, ¿es ésta una ampliación de su Trabajo de Final de Máster?

R.  Sí. En mi TFM trabajé el periodo azoriniano de 1904–1905, cuando Azorín escribe para El Imparcial. Una época en la que publica los artículos de La ruta de Don Quijote y, por otro lado, La Andalucía Trágica… unas crónicas de denuncia cuando Azorín viaje a Jerez y el campo andaluz y descubre a pueblos sin agua, cultivos y tierras que se mueren, enfermos sin médicos, padres, niños y ancianos pasando hambre… Todo eso lo vuelca en unas crónicas durísimas contra la clase política que chocan con los intereses de los propietarios de El Imparcial, lo que motiva su despido.

Tras este análisis, he decidido volver a los orígenes de Azorín para mi tesis. Los literarios y, también, los periodísticos. De ahí el campo principal de mi investigación, y donde cabe la esencia de un Azorín comprometido, de denuncia, original, renovador y revolucionario con su periodismo.

P. ¿Cuándo empezó a trabajar en el Diario Información?

R. Este verano del 2016, serán doce años en Información, que es el periódico referente en mi provincia. Hoy por hoy, y a diferencia de la época de Azorín, para trabajar en un buen medio y ganarse la vida no hace falta buscarse la vida en la capital. Comencé mi carrera en Información en la sección de Deportes, donde aprendí mucho (primero con Vicente Crespo como jefe, después con Toni Cabot). Pero mi verdadero camino siempre fue el periodismo cultural, de hecho siempre que podía, intentaba colaborar con ellos, con algún artículo o alguna crítica literaria. Así estuve hasta que un año el director me llamó y me comentó que necesitaba a alguien en cultura, y que contaba conmigo porque le gustaba mi perfil. Y ya han pasado diez años desde entonces.

P. ¿Por qué cree que la sección de Deportes bebe también de la de Cultura?

R. Cuando me dijeron que comenzaría en la sección de Deportes, lo primero que hice fue empaparme de lo que se estaba haciendo. Me dedicaba a leer las crónicas de Santiago Segurol, que trabajaba en El País, para informarme. José Sámano, Orfeo Suárez… periodistas que aportan un toque musical, y muy literario, a sus textos deportivos. Descubrí entonces una manera de indagar en estas crónicas y de atrapar al lector. Todo muy fácil, tiempo después, para trasladar al periodismo cultural.

P. ¿Qué tiene la cultura que no tenga otra sección de cualquier periódico?

R. Es una pregunta difícil. Siempre tuve claro que quería una profesión que me llenara y me enriqueciera como persona. Y eso me lo ha dado la cultura. Es cierto que a veces el ejercicio de la profesión nos ciega y nos estresa, pero yo en el periodismo cultural he encontrado ese espacio que para mí es un bálsamo.

P. ¿En qué consiste su rutina diaria como periodista cultural?

R. Buscar temas. Un periodista cultural es todo lo bueno que sean sus reportajes. El periodismo no es copiar y pegar. En la sección de Cultura del Diario Información, dedicamos la primera, segunda y tercera página, sino más, a temas que buscamos los periodistas. Eso es algo que nos diferencia y distingue de los demás medios. Temas que hablan de lo que les preocupa o interesa a nuestros lectores, de Alicante y provincia.

Mi rutina, que no lo llamaría así, es buscar temas culturales. Escribo un día de videojuegos, otro de literatura, mañana de móviles, pasado de cómics, y puede que también de teatro, música, cine o lo que sea. La cultura ha evolucionado, ha sufrido un cambio radical, y se ha expandido en muchos otros campos especialmente influenciada por las nuevas tecnologías.

P. ¿Cómo se realiza la selección de temas culturales en el periódico?

R. Los temas los marca el redactor-jefe en coordinación con el resto del equipo. Se evita saturaciones de un mismo tema y se marca una planificación (ahí incide también la agenda mediática de esa semana). Aunque la previsión puede cambiar por un “última hora”. Los temas alicantinos y provinciales (nos debemos siempre a nuestros lectores) se combinan con los nacionales o internacionales que proceden de agencias como EFE o Europa Press (y que editamos los periodistas).

P. ¿Cuántos periodistas trabajáis en esta sección del Información?

R. En la sección de Cultura somos cuatro periodistas: Rogelio Fenoll, que es el redactor-jefe; Cristina Martínez, África Prado y yo.

P. ¿Considera que la sección cultural en los periódicos es escasa?

R. En mi caso, desde el Diario Información, considero que no lo es en absoluto. Trabajamos las páginas comunes de Cultura, a las que hay que añadir dos suplementos: Arte y Letras (dedicado a la crítica literaria, novedades en libros, arquitectura, arte, videojuegos…) y Fin de Semana (actividades culturales y ocio para el fin de semana, junto a los estrenos de cartelera del cine). Es un trabajo muy completo, amplio y variado para todos los lectores interesados por la cultura alicantina.

P. ¿Es la gente consciente de la variedad cultural que hay en la provincia de Alicante?

R. No lo sé, aunque ése es nuestro propósito: que los alicantinos conozcan toda la variedad cultural que existe en la provincia. Y especialmente cuando ésta ha crecido tanto en tan poco tiempo. Por citar un ejemplo, en Alicante está el MARQ, el Museo Arqueológico de la Provincia de Alicante, que en 2006 se llevó el premio al mejor Museo Europeo del año. En Novelda, por ejemplo, está el legado del marino Jorge Juan. En Monóvar, está la Casa Museo Azorín. En Sax, el museo de Alberto Sols (científico y premio Príncipe de Asturias). En Alicante, y Onil, el legado de Eusebio Sempere (referente del arte, premio Príncipe de Asturias)… Nuestro objetivo, también como periodistas culturales, es descubrir toda esa riqueza cultural a nuestros lectores.

P. He comprobado que cuenta con un blog personal, y una sección que titula “Cultura Alicantina”. ¿Es independiente del trabajo que realiza en el periódico?

R. En absoluto. No es independiente sino más bien complementaria. Se trata de una herramienta donde subo a internet todos los contenidos (reportajes especialmente) que publico en el Diario Información. Se trata, en otras palabras, de una herramienta que combate la condición efímera del periodismo. Pasados unos días de la publicación en la edición impresa del periódico, cuelgo los textos al blog, juntando además el archivo pdf y fuentes. Las redes sociales y los blogs son un vínculo excelente a nuestro trabajo, una carta de presentación, un centro de documentación exquisito para que la gente conozca todo cuanto haces en tu oficio periodístico.

P. Recientemente, ha sido nombrado subdirector del Instituto Juan Gil-Albert. ¿Qué ha supuesto para usted?

R. Primero, una felicidad absoluta, y segundo, una responsabilidad y reconocimiento. También, tercero, un cambio importante en mi rutina de trabajo al simultanearlo con mi puesto de periodista en el Diario Información. El Instituto de Cultura Juan Gil-Albert es un gigante cultural de la Diputación de Alicante que me permite culminar y satisfacer muchas inquietudes culturales. Es una profesión que te enriquece, que te llena, que te permite entrar en contacto con todo el tejido cultural de la provincia de Alicante. Eso contribuye a mi conocimiento de esta tierra, y a mi perfección como periodista cultural en el Diario Información.

P. ¿Qué tipo de actividades desarrolla en el IAC Juan Gil-Albert?

R. ¡De todo! Arte, literatura, música, cine, teatro… Además, este 2016 se conmemora el IV Centenario de Shakespeare y Cervantes, y el Gil-Albert está trabajando en un ciclo importante.

P. ¿Cómo compagina su trabajo en el Diario Información y en el Instituto de Cultura Alicantino?

R. Lo compagino de la mejor manera que puedo, porque la gestión cultural en el Juan Gil-Albert absorbe mucho tiempo.

P. Algún consejo. ¿Qué debe tener un buen periodista cultural?

R. Estilo, originalidad y olfato para captar buenos temas. Escribir bien, sin faltas; y comunicar mejor. Saber de cuantos más temas culturales; y a ser posible, especializarse en alguno  de ellos. Huir de la agenda mediática, y ganarse una firma con prestigio.

P. ¿Existen salidas profesionales para los periodistas culturales?

R. El periodismo cultural no es solamente estar en un medio especializado como periódicos, radio, televisión o web. Es mucho más que eso. Existe la salida laboral de gestión cultural, o  bien otros muchos trabajos de comunicación en industrias culturales. Todas ellas muy relacionadas siempre con el periodismo cultural.

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