María Menéndez-Ponte: «Soy muy Peter Pan»

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«Hay que hablar de los problemas del día a día. Y la literatura tiene que servir como reflejo de este mundo»

A pesar de haber estudiado Derecho, las letras siempre han formado parte de la vida de María Menéndez-Ponte (La Coruña). «De hecho, la rareza mía fue estudiar Derecho». Carrera a la que posteriormente siguió la de Filología. De ahí pegó el salto a la escritura, a la que se dedicó profesionalmente tras el fallecimiento de su padre. Sus hijos siempre fueron esa inspiración necesaria para crear su literatura, principalmente infantil y juvenil. Y de esta manera, nacieron obras como «Nunca seré tu héroe», cuyo personaje principal tiene mucho de su hijo Álvaro.

Pregunta. ¿Qué le empujó a escribir literatura infantil y juvenil?

Respuesta. Yo creo que ya de por sí soy muy Peter Pan, para empezar. También me casé muy joven y mi primer hijo lo tuve con 20 años. Entonces yo creo que no llegué a salir del mundo infantil y juvenil. La verdad es que con mis cuatro hijos me pareció mágico, porque sus infancias las viví muy a fondo. Escribía siendo ellos pequeños y es que tenerlos, me hizo conectar con mi yo infantil, me hizo reencontrarme. Entonces comprendí que ese era mi mundo, aunque en sus inicios no pude dedicarle demasiado tiempo. Así que empecé en este mundo como un hobby, pero después decidí dar el salto profesionalmente tras el fallecimiento de mi padre. Comencé a escribir como una posesa y la escritura me sirvió como desahogo.

P. ¿Qué es más complicado, escribir literatura infantil o juvenil?

R. A mí no me parece una más complicada que la otra, ya que paso muy fácil del yo niño al yo joven. Me siento muy cómoda con los dos. Sí que es verdad que mis hijos tienen mucho que ver con mi literatura, porque empecé escribiendo literatura infantil cuando ellos eran pequeños y conforme crecían, me pasé a la juvenil. Ellos me han marcado los tiempos. De hecho, «Nunca seré tu héroe» lo escribí cuando mi segundo hijo, Álvaro, pegó el salto a la adolescencia. Ese libro además me sirvió mucho de autoayuda. La literatura te permite empatizar mucho con la gente.

Heroe a mi pesar

P. Hablando de «Nunca seré tu héroe», ¿qué supuso publicar esa novela tan personal?

R. Para mí supuso mucho porque entre otras cosas, fue el detonante para las siguientes novelas. Me causó adicción a la literatura juvenil, además de hacerme cómplice de mi hijo, porque él se sentía reflejado totalmente con Andrés, el personaje principal del libro. Y como madre, «Nunca seré tu héroe» me sirvió de terapia. Las tramas son ficticias, pero el personaje sí que está basado en la vida real, en mi hijo Álvaro.

P. Luego llegó la segunda parte, «Héroe a mi pesar». ¿Qué significó para ti la continuación de la historia?

R. En realidad llegó después de 17 años. En cada encuentro, la gente me pedía que continuara con la historia de Andrés. Y yo respondía que era Andrés el que tenía que venir a buscarme. Un día vino, pero estaba escribiendo otras cosas y la fuerza con la que me llamó el personaje, despareció. Yo también tenía mis miedos, porque cuanto más tiempo pasa, más te despegas. Pero el ánimo de los chavales me empujaba a seguir con la segunda parte. Inesperadamente, Andrés vino para «darme el coñazo» y mantuvimos un intenso pulso, hasta que me senté y volví a escribir. En este caso, el refrán «No quieres caldo, pues toma tres tazas» me viene genial, porque de hecho, la tercera novela saldrá posiblemente el curso próximo.

P. Pupi es el personaje que más ha marcado tu trabajo. ¿Cómo nace?

R. Nació por un encargo que me hicieron en la editorial SM, ya que necesitaban un personaje para libros de texto dirigidos a niños de primero y segundo de primaria. Entre todas las peticiones que hicieron, eligieron finalmente el mío. En realidad, Pupi soy yo de pequeña. De hecho, yo me sentía un poco extraterrestre como él, porque pensaba que la cigüeña se había equivocado de planeta y me había dejado donde no era. El mundo de los adultos me parecía totalmente incoherente y lo veía todo de manera extraña. Además, como a Pupi, a mí me encantaban las aventuras, aunque las mías siempre acababan en castigo.

P. En tus novelas juveniles, tratas todo tipo de aspectos. En «Yo digo amor, tú dices sexo», hablas sobre sexo sin tapujos. ¿Hacen falta más obras de este tipo entre los adolescentes?

R. Fue una obra que cuando se escribió, no había nada de ese tipo. Siempre he sido un poco pionera en lo que se refiere a literatura juvenil. Sí que es cierto que esta novela me la pidieron en el momento en el que la escribí, es decir, fue más bien un encargo. Sirvió mucho, sobre todo en las clases que se daban sobre educación sexual. La novela va intercalando los relatos de la pareja, en cada capítulo hablaba uno: primero ella y luego él. Así conseguí confrontar los problemas y las preocupaciones de cada uno de ellos, que se basaban principalmente en la falta de comunicación. Mi hijo pequeño Diego y sus amigos me ayudaron mucho a la hora de escribir, porque estaban en bachillerato y yo necesitaba meterme un poco en la piel de los jóvenes actuales.

0elcuerpodeshabitado

P. ¿Cómo surge «El cuerpo deshabitado»?

R. Esta novela fue una locura. Pienso que hay historias que parece que te las dicten y te salen solas, mientras que hay otras con las que te peleas constantemente. Pues ésta fue una con las que me peleé. Nació muy mal. Fue mi tercera novela escrita, aunque haya sido la última publicada. Cuando la escribí, cometí un error garrafal, que fue creerme que ya era escritora, cuando eso es imposible: nunca se es escritora, porque estamos continuamente aprendiendo. A esto hay que añadir que ésta fue una novela de «laboratorio», cuando debería haber salido de dentro, «de las tripas». Quería complicar la historia metiendo muchos personajes y haciendo difícil el lenguaje. Al final salió un engendro, aunque hasta el final una no se da cuenta de ello. Tras finalizarlo, el libro se fue al cajón y cuando lo retomé, encontré muchos fallos que corregí. Pero a pesar de rehacerla, seguía habiendo errores garrafales y la novela no acababa de convencerme. Al final, recurrí a una amiga mía que es guionista y escritora, le pasé el texto y me dijo algo que en el fondo sabia, pero no quería reconocer, que uno de los personajes de la novela no pegaba demasiado en la historia. Cuando me lo dijo, me di cuenta y «me lo cargué». Tras eso, la novela me encantó. La verdad es que esta me ha servido mucho como ejercicio literario.

P. ¿Hay muchas Aldaras actualmente?

R. Muchísimas, cada vez mas. Vivimos en un mundo en el que el físico nos lo quieren meter a capón. A los jóvenes, les están dando una realidad muy falsa. Pero claro, a esa edad, cuando no tienes todavía la personalidad hecha y estás llena de miedos y de complejos, te crees todo lo que te dicen. Todo esto hace que muchas chicas – y chicos- dejen de comer, por ejemplo. Al final todo eso se va contagiando de una a otra. Sin embargo, el tema alimentario no es el único problema que la novela trata. «El cuerpo deshabitado» habla de la falta de autoestima, ya que durante la adolescencia peleas continuamente con tu cuerpo. Del mismo modo, también se trata el conflicto continuo entre padres e hijos. Luego el tema de ser «vasalla» de aquellas a las que consideras amigas, lo que hace que se pierda la personalidad. Y por supuesto, el tema de las relaciones amorosas entre adolescentes y las confusiones que estas producen a esas edades.

P. ¿Cómo ha sido realizar el booktrailer del libro?

R. Fue muy bien, la verdad. Nos ha ayudado a grabarlo una amiga de mi hija. De hecho, se ofreció ella a grabar el booktrailer, porque le encantó el libro. Aunque sí que es cierto que fue muy difícil hacerlo, porque en un minuto o dos tienes que explicar la novela, para que la gente se haga una idea del argumento. Así y todo, queda todavía alguna cosa por hacer, hay que perfilar el booktrailer.

P. Principalmente escribe literatura infantil y juvenil, pero ¿tiene alguna adulta o le gustaría escribirla?

R. Yo siempre he pensado que tengo libros, que a pesar de ser juveniles, pueden ser leídos por adultos. «El cuerpo deshabitado» es un ejemplo de ello. Igual que mi novela «Si lo dicta el corazón», que está ambientada en la época de Jesucristo. Aunque el personaje central es un adolescente, la han leído muchos adultos. Me inventé la historia y le dediqué toda una novela al joven rico, que apenas nombran en la Biblia. En cuanto a escribir novela adulta, no lo descarto, quizás cuando yo misma salga de mi propia adolescencia. De momento, estoy muy cómoda escribiendo literatura infantil y juvenil, porque conecto muy bien con ellos.


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